De soledad, templos budistas y Champions: La historia de los "otros" chilenos en el mundo

No todo son camáras, comerciales y éxitos. Muchos han sido los futbolistas nacionales que han partido al extranjero a probar suerte y lo han tenido que hacer remando desde abajo.

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Gonzalo Pérez Amar

Alexis Sánchez en Inglaterra, Arturo Vidal en Italia o Claudio Bravo en España son claros ejemplos de futbolistas chilenos que partieron al extranjero y triunfaron al más alto nivel. Millonarios contratos, cámaras siguiendo sus pasos y una sana costumbre de levantar trofeos son parte de su rutina.

Pero ese no es el caso de todos de todos los chilenos que recorren el mundo por seguir su pasión. Hay otro grupo que partió del país para buscar su camino, encontrar la oportunidad que no tuvieron en Chile y cumplir el sueño de jugar fútbol. Patiperros que “hacen patria” en “otras ligas”. 

“Estando afuera los amigos pasan a ser tu familia. Uno está siguiendo un sueño que es jugar fútbol y para uno, que le gusta este deporte, es la posibilidad de crecer, tanto como persona y como futbolista”, dice Guillermo Burgos que llegó a Andorra, donde el fútbol no es profesional, por un tema familiar y se quedó doce años.

El sueño de jugar Champions League

Guillermo Burgos partió el 2001 por un mes a Andorra para ver a su hermana y a su sobrina, pero terminó quedándose doce años. Pese a que la mitad de su bolso era ropa de fútbol, su intención era compartir con su familia y luego volvería a Chile para ejercer como profesor de educación física, título que recién había conseguido en la Universidad de la Frontera.

En su fugaz viaje conoció a gente ligada al fútbol y su periplo cambió rápidamente de destino. Aunque en Chile sólo había jugado fútbol amateur y universitario, en el país europeo se le dio la oportunidad de jugar en la primera división y no lo dudó. 

“Un día fui a jugar a la pelota y justo me vio un dirigente del Sant Julià, donde terminé jugando muchos años. A su arquero lo habían expulsado la fecha anterior y necesitaban a alguien, asi que coincidió que yo llegué, me vieron y les gusté. Así comenzó mi historia en Andorra”, recuerda Guillermo Burgos sobre sus inicios en el fútbol andorrés. 

Como la liga del pequeño país europeo no era profesional, el arquero dividió su tiempo entre un trabajo en un supermercado y los entrenamientos con Sant Julià, club donde empezó su aventura. Cinco años después logró estabilidad y dedicó su tiempo completo al fútbol, llegando a ser parte del staff técnico y coordinaador del club que le abrió las puertas y también de la selección del país que lo acogió en su travesía.

“Uno es amante del fútbol y aprovechas las circunstancias para crecer y viajar. Después miras hacia atrás y te diste cuenta que pasaron doce años”, señala el Mito, como era conocido en Andorra. 

Doce años que le dieron una experiencia inolvidable y la posibilidad de jugar Champions League, siendo el primer arquero chileno en jugar el torneo continental. Pese a que sólo alcanzó la segunda fase de clasificación del campeonato, donde quedaron eliminados con un global de 9 a 0 ante el Levski Sofia de Bulgaria, Guillermo Burgos no olvida uno de los mayores orgullos que tuvo gracias al fútbol andorrés. 

“En Temuco jugaba en Campo Deportivo, un club amateur, y cuando me llamaron a jugar a una selección de la ciudad era lo máximo que había logrado. En Andorra se dio la posibilidad de jugar la previa de la Champions League y era el sueño de cualquier futbolista profesional, porque hay jugadores de segunda o tercera división de España, por ejemplo, que nunca la van a jugar. Esa llave era como si jugara un equipo amateur de Chile contra Sao Paulo y es un recuerdo muy bonito”, concluye el “Profe Andorra”, como es conocido por sus pupilos en Deportes Temuco, club donde actualmente es preparador de arqueros, sobre la experiencia que tuvo en el fútbol andorrés y que terminó cuando decidió volver a Chile tras encontrar el amor. 

De Talcahuano a Malta

Seleccionado chileno desde la Sub 14 hasta la Sub 17, Francisco Arriagada parecía ser una de las promesas que tenían las cadetes de Huachipato. Pero el volante ofensivo se dio cuenta que era muy difícil tener una oportunidad en el primer equipo y decidió emigrar sin haber debutado en el profesionalismo.  

El 2013, con sólo 18 años, tomó sus maletas y llegó hasta el Lugano de Suiza, donde parecía tener todo listo para firmar. Sin embargo un problema con el pasaporte le impidió fichar y ahí se le presentó la posibilidad de partir a la liga de Malta para jugar en el Mosta de la primera división.

“Salí porque en ese entonces no le estaban dando oportunidad a los cadetes y a la gente joven. Llegaban refuerzos extranjeros y habían jugadores adultos en el primer equipo, así que vi tapada la posibilidad de debutar en Huachipato“, dice Arriagada sobre la decisión que tomó de partir a Europa a seguir su sueño. 

Aunque el mediocampista, que actualmente juega en el Vittoriosa Stars FC de Malta, ya lleva dos años fuera de su casa en Talcahuano y se ha acostumbrado a estar lejos viviendo una cultura completamente distinta, no pierde oportunidad de comunicarse con su familia y llama todos los días por Skype a Chile. 

“Al principio se me hizo muy difícil porque me vine solo de Chile y no sabía inglés ni italiano, que son los idiomas que más se hablan acá. Me tuve que adaptar a otra cultura y sobrevivir solo a estar lejos de la casa. Habían días malos que no tenías el apoyo de la familia o una palabra de tus papás. Aprendí a cocinar y hacer las tareas de la casa, porque ya no está la mamá para que ordené las cosas. Aprendes a ser más disciplinado y a valorar más las cosas. Lo que más me costó fue el tema de la soledad, porque llegabas después del entrenamiento o los partidos y no tenías el apoyo de la familia”, señala Francisco sobre las dificultades de la decisión que tomó.

Decisión que por momentos medita y más aún viendo la carrera que están teniendo Igor Lichnovsky, Ángelo Henríquez o Nicolás Castillo, quienes fueron algunos de sus compañeros en las selecciones juveniles en las que estuvo.

“Me lo he planteado hartas veces, pero la decisión ya está tomada y tienes que ir a muerte con lo que decides. Hay que morir con la de uno, aunque me he planteado haber esperado más o haber debutado en Huachipato. Hay compañeros que están jugando en ligas más competitivas y uno está en una liga desconocida. Ahí uno se cuestiona las decisiones”, agrega el joven mediocampista. 

“Hablo con Igor Lichnovsky y con Andrés Robles. Siempre les hablo y les mando mensajes de apoyo porque para todos es difícil. Aunque algunos estén en ligas mejores o peores, todos estamos luchando contra la soledad“, concluye Francisco Arriagada, quien no tiene como prioridad volver a Chile y espera una oportunidad en una liga europea más competitiva. Su camino en el fútbol está recién comenzando. 

Siguiendo el sueño hasta Asia

El 10 de septiembre de 2006 es una fecha que Gonzalo Vásquez difícilmente olvidará. Luego de hacer sus inferiores en Colo Colo, el delantero jugaba su primer partido en el primer equipo en un partido ante Santiago Wanderers, el mismo en el que Nicolás Millán, de la mano de Claudio Borghi, se convertiría en el jugador más joven en debutar en el fútbol chileno. 

De aquel partido ya han pasado casi nueve años y el destino futbolístico tiene al atacante buscando su chance en Laos. Aunque estuvo codeándose con las grandes ligas de Europa y jugó en el Bayer Leverkusen B, club al que llegó a probarse tras el fichaje de su primo Arturo Vidal al primer equipo, el 2011 decidió volver a Chile. Luego de jugar en Ñublense y Barnechea, las cosas se complicaron en su carrera y en 2014, mientras entrenaba con Deportes La Pintana, tomó la decisión de estudiar Ingeniería en Construcción a la espera de un llamado que le permitiera revivir su pasión. Llamado que llegaría este año y que lo llevaría hasta Asia.

“Un representante que conocí en el tiempo que estaba en Alemania, que trabajaba conmigo y mi primo, me avisó en marzo que tenía una opción para ir a Laos. Le dije que la aceptaría, habló con el presidente del equipo, le mandó unos videos míos y quedó contento. Me vine a hacer los exámenes médicos y firmé”, dice Gonzalo Vásquez sobre su llegada al Lanexang Intra United, que marcha segundo en el fútbol de Laos. 

Aunque uno tiene las ganas hay veces que piensas que ya nos va a jugar, así que me metí a estudiar porque no quería dejar pasar más tiempo. Me costó mucho tomar la decisión de venirme porque ya estaba en mi segundo año de ingeniería y me había acostumbrado, pero cuando uno quiere algo hay que hacer sacrificios y dejar cosas de lado. Si no me venía a los 27 años, después no iba a encontrar club en ningún lado. Yo amo el fútbol y siempre ha sido mi pasón. Me hubiese arrepentido mucho si no me venía”, agrega sobre la decisión que tomó de partir a Vientiane, capital de Laos, para aprovechar la última chance que le quedaba de seguir su carrera. 

Aunque el inglés le ha servido para comunicarse en el país asiático, Gonzalo Vásquez ha tenido que adaptarse a las altas temperaturas, que bordean los 40 grados, y a una cultura totalmente nueva basada en el budismo. Viviendo en un hotel junto al resto de los jugadores extranjeros, se toma el tiempo para conocer la ciudad por las noches, cuando el calor baja y puede caminar tranquilamente.

No hay quien se adapte a esta temperatura y a veces, cuando salgo a almorzar, camino una cuadra y tengo que volverme. Hay mucho calor y mucha humedad, así que paso encerrado y en la noche salgo a recorrer. Salí a conocer cerca del hotel y vi unos templos budistas que son maravillosos, además que era una religión que no conocía. Acá es muy barato y un plato de comida te puede salir por mil quinientos pesos chilenos. Estoy cómodo en el hotel y tengo de todo”, señala sobre sus primeros meses en Laos.  

Pese a que tiene claro que el fútbol en Laos no es el mejor de Asia, el delantero se ilusiona con la fuerte inversión que realizó el presidente del Lanexang United para revitalizar el equipo y mejorar el nivel de la liga. Revitalización que espera le sirva para luego emigrar a otro país asiático a seguir su sueño futbolístico. 

El mercado de Asia es muy fuerte y hay países que tiene buen nivel de fútbol. Acá el tema está recién empezando fuerte y son once equipos que ahora están invirtiendo, pero nosotros tenemos el mejor complejo de fútbol y el presidente del club es dueño de casi todo Laos. Aunque no es la liga top de Asia, está mejorando y mi idea es quedarme mucho tiempo en este continente“, concluye Gonzalo Vásquez ansioso por debutar en el fútbol de Laos. Debut que tendrá que esperar hasta julio, cuando pueda ser inscrito en la segunda ronda de la liga.

GRAF/GP

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