La historia del solitario goleador que se convirtió en el primer chileno en jugar en Bahrein

Leonardo Olivera emigró a la pequeña isla del Medio Oriente en agosto tras un silencioso paso por varios clubes del fútbol chileno. Su debut en el Sitra fue en grande. Aquí su relato.

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Rodrigo Realpe Varela – El Gráfico Chile

A sus 28 años, Leonardo Olivera tomó la difícil decisión de dejar a su esposa y pequeño hijo de 3 años en Curacaví para probar suerte en la desconocida liga de Bahrein, convirtiéndose en el primer chileno en militar en aquel fútbol.

“Llegué de rebote al Sitra (club donde milita). Yo iba a fichar por el Al Hidd, me fui de pretemporada con ellos a Turquía, marqué 7 goles en 5 partidos, pero tuvieron un problema contractual con un nigeriano así que decidí irme”, relata Olivera desde Manama, capital de Bahrein.

La historia de Olivera no es la de un crack. Su carrera ha estado plagada de esfuerzos bajo la sombra del éxito, transformándose en un “buscavidas” del fútbol. El delantero debutó en el profesionalismo en el 2010 en Naval, ese mismo año pasó a Cobreloa donde apenas sumó 85 minutos, pero en 2011 llegó el salto internacional, al fichar en el Vasalund de Suecia, donde anotó nueve goles en una temporada.

“Tuve la oportunidad de venirme a Bahrein hace tres años cuando estuve en Suecia, no se dio, pero mantuve el contacto”, aporta Olivera quien tras una temporada en la liga escandinava militó en San Luis, San Felipe, Magallanes e Iberia.

“Estaba en Iberia cuando se dio la opción de venir y la decidí tomar porque para mí es la oportunidad de mi vida”, recalca Olivera quien agrega que su temporada en el Sitra recién está viendo frutos: “Llegué en agosto y me desgarré, ahora debuté hace dos partidos y ya llevo dos goles”, afirma. (N. de la R: Olivera marcó ante Al Hala y contra Al Riffa).

Olivera no esconce su orgullo por ser el primer chileno en jugar en Bahrein. “Cuando fiché en todos los diarios se habló de eso. Me enorgullece ser el primero y ojalá pueda servir como puente para que lleguen más chilenos (…) Este es el paso más importante en mi carrera y lo quiero aprovechar al máximo. Quiero concentrarme en el fútbol solamente, hacer un buen campeonato y la próxima temporada traerme a mi familia, pero antes quiero manejarme mejor en el país”, confiesa el oriundo de Curacaví, quien al igual que muchos futbolistas profesa la religión evangélica cristiana.

“La religión no es problema para mí, pese a ser un país musulmán aquí son súper abiertos”, explica Olivera al otro lado del teléfono, quien además describe que el fútbol bahreiní “no es de un nivel muy alto técnicamente, pero se corre harto. Aquí llegan muchos jugadores de África y hay que adaptarse a sus condiciones, físicamente son muy fuertes”.

En cuánto a la realidad económica, el artillero del Sitra revela que “en Dubai o Qatar pueden darse el lujo de pagar contratos millones, traerse a Xavi por ejemplo. Aquí pagan un poco menos de 100 mil dólares por temporada y si te haces un nombre vas subiendo”.

Y agrega: “Aquí se vive de lujos, como la mayoría de estos países, tienes estudios gratis y en Qatar, que está al lado te pagan una pensión por ser qatarí. La gente no lo cree pero súper difícil entrar en esta liga. Los equipos tienen a cuatro extranjeros por equipo y todos viven bien”.

Fiestas de fin año y la solitaria rutina

Estar lejos de su familia y amigos, no ha sido nada de fácil para el de Curacaví. En Manama vive solo, prácticamente encerrado y del plantel es el único que habla español, por lo que el inglés (el que aprendió en Suecia) ha sido su canal de comunicación con los habitantes de un país que poco y nada sabe de Chile.

La soledad tampoco ha sido fácil. El 16 del Sitra cuenta que su rutina es “levantarse todos los días a las 8:30 de la mañana, hacer ejercicios y luego a las 6 de la tarde me voy a entrenar por el tema del calor. Estoy siempre con mi agente, él es de aquí, y me acompaña a todas partes”.

¿Cómo se mata el tiempo libre, solo, en un país lejano? “Estoy concentrado en hacer lo mejor por mi familia, me gusta mucho el casino y jugar a las cartas, pero aquí no hay, así que juego Play Station… aquí no existe la bohemia, y de las minas, olvídate, aquí no se ve eso”, cuenta Olivera entre risas.

Sin embargo antes de colgar el teléfono casi a la medianoche, Olivera reconoce que no será fácil para él enfrentar solo las fiestas de fin de año. “Pasaré las fiestas solo, y el año nuevo quiero ir a Dubai, pero estoy tranquilo porque estoy cumpliendo mi sueño, y ya en julio podré traer a mi familia”, remata.

GRAF/RR

 

 

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