El quiebre con el camarín que sepultó a Louis Van Gaal en el United

Los jugadores de los Diablos Rojos no aguantaban el estilo de dirigir del holandés y terminaron cansados.

Por

Círculo Central

El despido de Louis Van Gaal se veía venir hace un tiempo y este lunes se hizo oficial. Los Diablos Rojos salieron a anunciar que el holandés no va más en Manchester United y en Inglaterra aseguran que José Mourinho ya tiene todo listo para tomar el cargo de cara a la temporada 2016/2017. 

Los malos resultados le pasaron la cuenta a Van Gaal y, pese a que obtuvo la Copa FA, no clasificar a la Champions League y no ser protagonista en la Premier League detonaron su salida de los Diablos Rojos, que buscar reencontrar el rumbo desde la temporada 2012/13, cuando se consagraron campeones. 

Sin embargo, los resultados no fueron el único detonante para la salida del holandés y también influyó la relación que tenía con los jugadores, quienes no aguantaron su estilo de dirigir y su estricto regimen, aburriéndose del estratega y volvió la situación insoportable. 

Según informa el diario The Independent, todo comenzó con la gira a Estados Unidos y el cambio de hotel desde el ubicado en Beverly Hills a un Holiday Inn. Van Gaal decidió esta modificación por la cercanía que tenía con el lugar donde estaban entrenando y así podía realizar sus dobles sesiones, en las que sólo tenían un par de horas libres y el almuerzo para compartir. El resto del día se dividía entre entrenamientos, sesiones para ver videos y discusiones de táctica. Todo eso durante 14 días. 

La fuente al interior del plantel consultada por el medio inglés asegura que el desgaste para iniciar la temporada fue alto y eso se reflejó en los malos resultados que obtuvieron al inicio. Pero los problemas por la disciplina del holandés estaban lejos de terminar y continuaron durante el año.

A diferencia de los técnicos anteriores, Louis Van Gaal obliga a los jugadores a ir los lunes después de un partido al club para repasar el video del partido del fin de semana y ahí les hacía notar los errores que habían cometido. La práctica del holandés no gustó al plantel y Wayne Rooney, líder del equipo, tuvo que convencerlo de terminar con la sesión de videos, la que fue reemplazada por un correo eléctronico con las anotaciones que había realizado el recién pasado encuentro. 

El camarín se quebraba poco a poco y los motivos para “sacar de quicios” al plantel seguían presentándose, generando que los jugadores “no soportaran” al técnico holandés, según agrega una de las fuentes consultadas por The Independent.  No permitirles jugar con libertad en la cancha, encontrando su fútbol muy lento y metódico, y el trato especial a Bastian Schweinsteiger, quien estuvo gran parte de la temporada lesionado, terminaron por colmar la paciencia del plantel y haciendo que pierdan la confianza de un técnico que no aguantó más en su puesto y fue despedido por Manchester United. 

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