El otro gran problema de Argentina antes de enfrentar a Chile

Aparte de la lesión de Lionel Messi, el conjunto Albiceleste tiene en mente el problema interno que atraviesa su federación.

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DPA Gonzalo Higuaín no necesita demasiado esfuerzo para llegar al arco rival en el entrenamiento. Un par de pases, un centro bien colocado y un remate alcanzan. El máximo artillero de la liga italiana tiene esta temporada una alianza con el gol. Pero en Estados Unidos tampoco se le hace difícil con sparrings de una universidad local. Por primera vez en mucho tiempo, la selección argentina no pudo viajar a un campeonato internacional con promesas de sus divisiones juveniles y debe entrenarse -en momentos en que más necesita conquistar al fin un título- con jugadores de Spartans, de la Universidad de San José en California, y que actuan en una liga muy poco competitiva. El técnico Gerardo Martino y sus jugadores buscaron aislarse lo más posible de la crisis en la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), pero les fue imposible. Sin entrenadores en las categorías Sub 20, Sub 17 y Sub 15, no pudo llevar a jóvenes talentos para entrenar a varias de las máximas figuras del fútbol mundial. También debió superar unas cuantas trabas para poder organizar la participación de la selección albiceleste en la Copa América Centenario. Es el equipo que más kilómetros debe recorrer, saltando de una costa a la otra, con un despliegue que demandó respaldo financiero en momentos de una asociación quebrada pese a recibir multimillonarios fondos del Estado argentino. “La parte política, o ahora la jurídica, no es algo que nos haya afectado. Sí en la parte de la organización de la logística y los viajes en algún momento nos ha incomodado un poco pero ahora ya volvimos a tener las riendas”, reconoció a dpa Martino hace pocas semanas. El técnico reafirmó no obstante que mantiene el control de la situación. “La independencia la hemos mantenido siempre, en el momento en que no la mantengamos seguramente no será momento de estar aquí”, aseguró. La anarquía amenaza a la máxima entidad del fútbol argentino, que debió postergar por tres meses las elecciones de su nuevo jefe que estaban previstas para el 30 de junio, tras el papelón que obligó a suspender la votación en diciembre pasado cuando hubo más votos que votantes en la urna. La Inspección General de Justicia (IJG) argentina designó en tanto a dos veedores en la AFA a raíz de una investigación judicial por supuestas irregularidades en el manejo de los fondos recibidos de manos del Estado desde 2009 por los derechos de televisación. Varios de los máximos dirigentes de la entidad renunciaron, entre ellos los presidentes de River Plate, Boca Juniors y San Lorenzo, y la entidad quedó al borde de la fractura, mientras los clubes grandes piden armar una “Superliga” según el modelo europeo. No pocos extrañaron estos primeros días en Estados Unidos al fallecido Julio Humberto Grondona, quien rigió la suerte del fútbol local durante 35 años y fue número dos de la FIFA. Con unos pocos gestos resolvía todas las situaciones, aunque con métodos sospechados y que hoy, a la luz de la investigación judicial estadounidense, lo podrían haber involucrado en el escándalo de corrupción que salpicó a la entidad rectora del fútbol mundial. Su número dos y luego sucesor en la AFA, Luis Segura, no tiene la misma impronta. En el entrenamiento de Argentina en Spartans Camp de San José se acercó para dialogar con el capitán Lionel Messi, quien lo escuchó por unos breves instantes y con la mirada perdida, sin prestar demasiada atención. GRAF/CS

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