Columna de Guarello: Comenzó la tercera guerra

El director de El Gráfico Chile hace un análisis de los Juegos Olímpicos.

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Muy poco le duró el respiro a Estados Unidos tras la desaparición de la Unión Soviética en 1991. Dos décadas más tarde los chinos van en camino de erguirse como rival digno por la hegemonía planetaria. Alguien podría decir que el primer combate en serio se vivió acá, en Londres, con la ácida polémica desatada tras la actuación de la nadadora china de 16 años llamada Ye Shiwen. El domingo batió el récord mundial de los 400 metros combinados y sus últimos 50 metros en estilo crol, fueron más veloces que lo que marcó el ganador de los hombres, el norteamericano Ryan Lochte (28.85 vs 29.10). Todo el mundo quedó asombrado por el rendimiento de Ye

Shiwen, pero a los estadounidenses el asombro se les pasó rápido y se convirtió en indignación. Los alegatos sobre un supuesto dopaje de la nadadora fueron rotundos, se habló de las “Amargas uvas de la derrota” citando a John Steinbeck. El entrenador del equipo estadounidense de natación, John Leonard, señaló que el rendimiento de Ye era “desconcertante, parece una súper mujer”.

A los chinos no les gustó que se sospechara de su estrella y el jefe del equipo médico en Londres, el doctor Chen Zhanghao, se tiró con todo: “Los americanos  tienen un montón de maldad. No hablan de sí mismos. Michael Phelps rompió siete récords mundiales ¿Él es normal? Yo sospecho de Phelps, pero sin evidencias. Debo reconocer que no le tengo confianza”.

La mirada gruesa ve una pelea entre nadadores y entrenadores. Afinando el foco vemos que Estados Unidos y China tienen una lucha encarnizada por el tope del medallero en los Olímpicos (como la tuvo antes con la URSS). Por el momento el gigante rojo está cómodamente a la cabeza con 13 de oro contra nueve de los norteamericanos. En Beijing el triunfo chino había sido de 51 preseas doradas frente a 36 de Estados Unidos (aunque en el total lograron 110 y China 100).

Cada medalla vale demasiado, es propaganda, es presencia, es señalar quien domina el mundo. Se trata casi de una lucha ideológica y Estados Unidos no piensa en perder.

Claro, mientras la polémica subía de tono, Ye Shiwen ganaba los 200 metros combinados con nuevo récord olímpico. Para no ser menos, un rato antes Michel Phelps se colgaba su medalla 19 en la posta 4×200 metros libre. La pelea promete continuar.

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