MFC: Artes marciales estilo Las Vegas en Chile

El Master Fighters Championship deslumbró en el casino Enjoy.

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Ludwing Salazar se lució en Chile.

Por Lavinia Pérez

La imagen es brutal. Un hombre recibe puño tras puño en la cabeza, en la cara… hasta que la sangre mancha el piso blanco del ring y es vencido por “knockout”. El herido es el paraguayo José Vargas y el vencedor es el chileno Francisco Landaeta de sólo 22 años.

Eso es sólo una parte del evento que la organización de la MFC (Master Fighters Championship) tiene preparado para la noche. La música, el ring, el escenario, el lugar (casino Enjoy) y las modelos han sido cuidadosamente elegidos para crear un ambiente digno de una pelea de boxeo en un casino de Las Vegas. Y así resultó. Cerca de 900 personas esperan ansiosas el comienzo de la serie de siete peleas de artes marciales mixtas de la MFC, que combinan estilos como el kick boxing, lucha olímpica, judo, karate, muay thai y jiu jitsu.

Tras el telón, los mejores exponentes de Paraguay, Costa Rica, Argentina y Chile se preparan. Unos beben bebidas energéticas, otros se vendan, se estiran y se ponen sus protectores bajo los shorts de lycra ajustados. Mientras, “Paranoid” de Black Sabbath suena de fondo y hace vibrar al público que sólo encuentra calma en las botellas de cerveza que no paran de salir del bar.

Son las 20:00 horas en punto. Bajan las luces y “Welcome to the jungle” de Guns N’ Roses les da la bienvenida a cuatro mujeres vestidas con diminutos bikinis de leopardo y botas de cuero rojas hasta arriba de las rodillas, que bailan dentro del octágono enjaulado, provocando el delirio de los hombres. Comienza el show.

Sube al ring un hombre con chaqueta blanca y presenta a los competidores. Los primeros en salir son los nacionales Benjamín Arroyo (27) y Carlos Leiva (33). Cada uno acompañado de dos esculturales modelos y con “Black in black” de AC/DC sonando. Leiva, oriundo de San Felipe, aguanta sólo un round. Tras 2 minutos y 21 segundos en el ring, se rinde. Arroyo lo inmovilizó con un “heel hook”, es decir, le torció un tobillo hasta que su oponente no pudo soportar más el dolor.

Pese a lo crudo que parece, el daño es mucho menor que lo que podría resultar de una pelea “todo vale”.

“Yo organicé esto. Como productor quiero que los atletas brinden un buen espectáculo, que lleguen bien preparados y se vayan caminando”, comenta el productor del evento Víctor Vásquez.

Llega la gran pelea de la noche. El chileno Roberto Medina (27), una de las figuras de la disciplina a nivel sudamericano y la carta chilena para ganar el título internacional, se enfrenta al costarricense Ludwing Salazar.

Antes del combate, en conversación con El Gráfico, Medina había dicho que sus “aspiraciones ahora son altas, Enjoy agarró esto y ojalá me ayude para ser campeón y pelear a la par con los brasileños, que son los que inventaron esto”. Pero no es su noche. El atleta nacional se rinde en el primer round a raíz de un “rear naked choke”, una técnica de estrangulación sanguínea aplicada desde la espalda del oponente.

“No hice una buena pelea, él ganó bien”, dice Medina. Eso sí, no se desanima y ya tiene hambre de venganza: “Por mí pelearía otra vez el cinturón, ahora en la próxima pelea”.

“Esto es para mi hijo Santiago. Yo venía preparado para los cinco rounds pero hice una buena pelea y pude derrotar fácilmente a Roberto”, comenta El Perro mientras exhibe su nuevo título.
La adrenalina está por las nubes y Salazar no duda en retar al argentino Esteban Bonaveri, quien en la tercera pelea derrotó a Cristóbal González en dos rounds.

“Me gustó mucho cómo peleó el argentino Esteban Bonaveri y quisiera pelear con él la próxima vez”, dijo.

Por ahora, la sed de sangre deberá esperar dos meses.

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