Carolina Rodríguez, la primera boxeadora chilena que va por el título mundial

Gracias a una carrera meteórica, en marzo disputará el cetro planetario de peso gallo: “Quiero que el cinturón se pelee en casa y quede acá”.

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Por su forma de pelear la comparan con “Maravilla” Martínez.

Por Juan Ignacio Gardella

“Fue sin querer, sin buscarlo, de casualidad. Lo tomé para hacer ejercicio, para desestresarme. Empecé a competir y me gustó”. Así ingresó Carolina Rodríguez, el 2004, al mundo del kickboxing, actividad en la que se consagró campeona sudamericana en dos ocasiones y panamericana una vez.

Seis años después, se transformó en la primera boxeadora profesional chilena de la historia. Y mal no le ha ido. En una carrera meteórica, anota seis victorias y ninguna derrota, invicto que le entregó la posibilidad de disputar el título mundial de peso gallo en marzo.

“Al parecer, tengo dedos para el piano. Me ha tocado pelear con niñas que tienen un montón de experiencia y les he ganado igual. No se me ha hecho difícil“, reconoce la pugilista.

La Crespa, como le apodan, quiere que el duelo por el cetro planetario se lleve a cabo en Chile. Para ello, está gestionando fondos con empresas privadas, municipalidades y el Estado. “Tengo que conseguir las lucas, porque no es barata la organización”, explica. “Pero si tengo la chance, y me siento con las capacidades para ganarlo, espero que sea en mi país, con mi gente. Quiero que el cinturón se pelee en casa y quede acá”, agrega la deportista.

Si bien su sueño es triunfar en el combate de principios del 2013, su objetivo es más trascendental: quiere ser un aporte para el desarrollo de la disciplina en tierras nacionales. En cierta forma, ya lo ha logrado, pues hace un mes se le sumó una colega criolla en el profesionalismo, Daniela Asenjo.

“No quiero ser la única. Gracias a mí, se hizo el primer Campeonato Nacional de Boxeo Femenino. Ahora debutó esta chica y hay otra que también quiere hacerlo. Lo que he hecho ha servido”, se congratula la puentealtina, de 29 años.

Aunque no se considera un referente, sí cree que su caso puede inspirar a otras mujeres: “Si ven a alguien que lo está haciendo y que le está yendo bien, se animan y se les hace mucho más fácil el camino. Cuesta dar ese paso cuando no ves a nadie, como me pasó a mí”.

Carolina se atrevió a darlo en su momento. En marzo puede transformarse en un paso de gigante.

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