Conoce la historia del niño que usó el triatlón como calmante

Felipe Barraza asoma como una de las grandes cartas nacionales para clasificar a Río 2016. Revisa aquí la entrevista.

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Felipe ha puesto en duda el sitial de Felipe Van de Wyngard como mejor exponente criollo, mientras que alaba a Bárbara Riveros.

Por Juan Ignacio Gardella

Nunca tomó Ritalín Felipe Barraza, porque a su papá no le gustaba, pero era tan inquieto y se portaba tan mal en el colegio que su progenitor lo puso a hacer deportes desde los ocho años para que se tranquilizara. Probó con varios, incluido el golf, pero finalmente fue en el triatlón donde encontró su nicho. “Cacharon que me dejaba muerto y además lo pasaba bien”, cuenta el atleta de la Universidad Católica, que este año ganó la ITU Panamerican Cup de Coquimbo, fue tercero en Viña del Mar y noveno en Brasil.

Sus buenos resultados lo hicieron saltar hasta el puesto 114 del ranking mundial -hoy es 118º-, por lo que asoma como una de las grandes cartas nacionales para clasificar a los Juegos Olímpicos de Río 2016. “Falta harto, pero me gustaría sacar un top 20 o un top 10. Con mi equipo creemos que puedo mejorar mucho más, sin límites. Quiero ser competitivo, no llegar por la colita de atrás”, avisa el deportista de 21 años.

¿Incluso competirles a las potencias?
Es que hay países que pueden elegir de entre diez personas para mandar a los Juegos. Estamos a años luz de ellos. No tenemos ninguna posibilidad, ni siquiera en los próximos 15 años. Es poco probable que acá salga un equipo potente de diez triatletas que estén a ese nivel, por nuestra cultura deportiva.

¿Y te proyectas más allá de Río?
Tengo considerados cuatro años como profesional, desde aquí hasta los Juegos. Después voy a evaluar el siguiente ciclo.

En el mediano plazo aparecen los Odesur. ¿Qué esperas para esa competencia?
Mi objetivo es sacar una medalla. Van a estar mi familia y mis amigos, así que creo que se pueden hacer grandes cosas en esa carrera.

De las tres pruebas, ¿cuál es la que más te acomoda?
Estoy parejo en las tres, pero si me comparo a nivel mundial, el ciclismo es mi fuerte. Me puedo defender con los mejores.

¿Cómo hacer para mejorar la natación y el trote, sin descuidar el ciclismo?
Es difícil. Estuve en una charla que dio un triatleta muy bueno, que decía que el triatlón es como una manta. Si la levantas mucho, te quedan los pies fuera. Hay que tener el equilibrio perfecto.

AMENAZA EL SITIAL DE VAN DE WYNGARD

Con su avance en el listado planetario, el también estudiante de Administración de Empresas en el Inacap -sólo le falta rendir el examen de grado- pone en jaque el sitial de Felipe Van de Wyngard como mejor exponente criollo, ya que este último marcha 109º. “Bacán ser el mejor chileno del ranking, es un gran paso, pero tampoco es mi objetivo”, aclara.

Sin dudas, si es que hay que buscar un referente nacional en esta disciplina, éste está por el lado de las damas: Bárbara Riveros. “Desde chico entrenábamos juntos y ahora que ya está en la cima, qué mejor que te transmita un poco de su experiencia. Todos queremos llegar al lugar donde está ella”, sueña Pipo.

¿Algún consejo que te haya dado?
Lo que refleja la Bárbara es que hay que ser constante y entrenar, que es lo que va a marcar la diferencia con los demás. Esto no es puro talento.

¿Qué te pareció el trato que recibió tras Londres 2012?
El triatlón tiene tantas variables, que si no tuviste un buen día cagaste. Yo digo que se te tienen que alinear todos los planetas para que tengas un buen resultado, no siempre se puede. Fue una carrera que no pudo ganarla nomás, no hay que destrozarla. Es fácil criticar, pero la que hace todo es ella.

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