Harald Feuchtmann: El chileno que hace patria en el popular hándbol alemán

Referente del combinado criollo, el tercero de cuatro hermanos que se dedican a este deporte sueña con estar en Río 2016: “Va a ser difícil, pero para allá apuntamos todos”.

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De izquierda a derecha, Harald (25 años), Emil (29) y Erwin (22) , tras jugar el último partido del Mundial de España de este
año / fotos: Gentileza harald feuchtmann

Por Juan Ignacio Gardella

El domingo, TSV Friedberg derrotó por 40-24 a Germania Grosssachsen, se quedó con la Liga del Sur y ascendió a la Bundesliga 2 de hándbol. Un logro que nos resultaría muy lejano si es que no fuera porque en el cuadro vencedor juega un chileno, Harald Feuchtmann, quien explica la importancia del éxito alcanzado. “Acá en Alemania, somos el segundo deporte después del fútbol. Hay miles de equipos. En nuestro mismo club, por ejemplo, hay cuatro más abajo que nosotros”, cuenta el seleccionado nacional de la disciplina.

Sin embargo, su elenco no podrá tomar parte en la división de plata teutona por problemas de presupuesto, pues necesita el doble del actual, desembolso que no tiene contemplado la institución. “A menos que llegue un mega sponsor o un jeque, no la vamos a jugar”, lamenta el oriundo de Punta Arenas, quien, dado el escenario, piensa en buscar nuevos rumbos, siempre en el mismo país: “Estoy manejando ofertas, esperando a ver si sale algo de segunda, porque está realmente muy fuerte. Tienes gimnasios con 5.000 personas todos los partidos, cosa que no se da ni en la primera española”.

OBJETIVO: RÍO 2016

Feuchtmann forma parte de la decena de criollos que está desempeñándose en el balonmano europeo, una generación que ya trajo frutos con la histórica medalla de bronce en los Juegos Panamericanos de Guadalajara 2011 y con las dos participaciones mundialistas consecutivas (Suecia 2011 y España 2013). “Es un momentazo, no hay duda. Ha sido producto de dos factores: el trabajo personal de cada jugador y la madurez del equipo”, aclara el extremo.

¿No hay algo más de base en este buen pasar que está teniendo el hándbol?
No, la base en Chile no está trabajando muy bien, pero con los éxitos de la selección se ha popularizado mucho. Ahora se ve que los clubes están más metidos, organizando cosas.

¿Qué importancia ha tenido la figura de Marco Oneto en esta popularización?
Oneto es lo más grande que tenemos. Está jugando Champions League, estuvo en el Barcelona y es el factor cohesionador. Para llegar a esas esferas tienes que ser muy competitivo.

¿Qué se ha propuesto lograr esta generación con la selección?
El objetivo es llegar a Río, está clarísimo. Para eso, en los Odesur de Santiago del próximo año tenemos que clasificarnos a los Juegos Panamericanos de Toronto 2015 y ganarle ahí a Argentina, que está pasando por el mejor momento de su historia. Contra ellos perdimos por un gol en Guadalajara y empatamos en Buenos Aires en el panamericano de la especialidad. Va a ser difícil, pero para allá apuntamos todos.

EL CLAN FEUCHTMANN

Harald, de 25 años, es el tercer hijo del matrimonio Feuchtmann-Pérez, en el que el padre tuvo un rol fundamental para que él, sus dos hermanos y su hermana se dedicaran al balonmano. Emil (29, también se desempeña en Alemania), Inga (27, lo hace en España) y Erwin (22, se desenvuelve en Rumania) completan el póquer familiar. “A mi gusto, el Emil es el mejor. Me encanta cómo juega”, admite el extremo del TSV Friedberg.

Juntos formaron este año Feuchtmann Group, sociedad que busca profesionalizar la actividad en el país y que es financiada por ellos mismos. “Tenemos que hacer algo para aprovechar el momento que estamos viviendo con la selección y el potencial que hay”, avisa el deportista.

La primera iniciativa práctica es una escuela de iniciación gratuita para niños del 2001 al 2004, que se lanzará el 4 de mayo y estará a cargo del progenitor del clan. “Nuestra misión es hacer que el hándbol en Chile deje de ser amateur”, cierra Harald.

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