Felipe Van de Wyngard, con los ojos puestos en Río 2016

El triatleta nacional ha iniciado de gran manera su preparación para los próximos Juegos Olímpicos.

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Por Carlos Pérez de Arce

Con 31 años, Felipe Van de Wyngard se siente en un gran momento profesional, con la motivación a tope y las expectativas claras. Fue padre hace poco, lo que enciende sus ganas de llegar lejos, de tener nuevos logros y de llevar su carrera a lo más alto de la elite mundial del triatlón.

Ya participó de los Juegos Olímpicos de Londres 2012, fue 50º. Pero la experiencia de haber participado de la mayor fiesta mundial no lo deja tranquilo. Él quiere más.

¿Cuál es tu próximo objetivo?
El principal objetivo a largo plazo es Río 2016, después de Londres me planteé otro ciclo olímpico, en especial porque el que tuve para el 2012 fue muy apurado, recién hice un trabajo real de un año y medio. El ideal son los cuatro años, actualmente todos están trabajando con miras a Río. En mi caso fue un mal trabajo, ahora se ve todo más positivo y me permite ser un poco más ambicioso también, obviamente clasificar es muy duro y hay que cumplir con todo el proceso clasificatorio.

¿Y a corto o mediano plazo?
Es todo parte de un mismo proceso. Dentro de ese gran objetivo a largo plazo viene el Panamericano de Toronto en el 2015, por supuesto también en marzo de 2014 los Juegos Suramericanos, ese es el gran primer objetivo, en especial porque somos dueños de casa y porque a nivel sudamericano uno debe ir a buscar medalla.

¿Qué significa que sea en Chile?
Es muy especial, es nuestra casa, estará nuestra familia, amigos, conocemos los circuitos. Con mi esposa vivimos en Santiago y el recorrido del triatlón para los Juegos será en Viña del Mar, pero está a la vuelta de la esquina. Le da un toque especial y un desafío más grande, te mete presión porque hay que rendir mucho mejor.

¿Cómo va la preparación?
Este año, como primero del ciclo de preparación olímpico, me puse el objetivo de carreras un poco más largas, aunque mi especialidad es la distancia olímpica. Quiero correr medio ironman o 70.3 como se le conoce. A fines del año pasado corrí en Miami, este año en Pucón fui tercero, fue una muy buena carrera, era cuarta vez que corría ahí y fue la mejor por lejos, por tiempo y
rendimiento. Luego, en febrero corrí el 70.3 de Panamá donde terminé tercero en el sistema latino. Ahora seguiré haciendo medio ironman, mezclándolo con distancia olímpica, pero no tan desgastante. El próximo año empiezo con los Odesur y parto de lleno con la distancia olímpica.

Felipe se encuentra día a día preparándose para su gran objetivo. Y ese trabajo ha sido muy positivo, hace unas semanas se quedó con el medio ironman de Antofagasta, con un tiempo de 04:04:39, y el pasado domingo corrió un 70.3 en Utah, Estados Unidos, carrera en la que finalizó 27º y en donde compartió con Barbará Riveros, que remató 12ª. “Es entretenido juntarse con ella, es un agrado, hemos compartido muchas veces, el nivel de ella es un plus para conversar y aprender”, señala Felipe.

¿Qué has hecho en este último tiempo?
Estos últimos dos meses han sido muy especiales, con mi esposa Pamela fuimos papás hace poco. Mi hijo tiene un mes y medio, mi señora también es triatleta, ella ha estado fuera de las pistas por el período del embarazo. Todo eso es muy motivante en materia deportiva, las primeras semanas fueron muy duras, te cambia la vida, otras horas de sueño, etc. Uno siempre quiere ayudar y participar, ha sido muy desgastante, pero feliz. Debo reconocer que no estoy al 100% físicamente, no he podido realizar todos los entrenamientos con la calidad que me gustaría, pero son etapas de la vida. En mi entrenamiento estoy apuntando a horas y kilómetros de trabajo. Siempre hay que conservar la musculatura, y complementarlo con una buena alimentación. Quiero hacer una buena base, un colchón que permita aguantar los próximos dos años, donde se compite mucho y se entrena poco, por el propio desgaste de carrera tras carrera.

¿Cuál es tu fuerte en la competencia?
El ciclismo. Como practiqué muchos años la natación cuando chico, obviamente en un principio de mi carrera era mi gran fuerte. En el triatlón siempre todo se define en el trote, pero donde más seguro me siento es en el ciclismo.

¿Qué diferencia hay entre la distancia olímpica, el medio Iron Man y el Iron Man?
La distancia olímpica (1.500 mts de natación, 40 kms de ciclismo y 10 kms de trote), que es una carrera mucho más corta y se compite en los Juegos Sudamericanos, Juegos Panamericanos y Juegos Olímpicos, dura dos horas apróximadamente, los medio ironman duran más o menos 4 horas, para los especialistas. El ironman es otra cosa (3.800 mts de natación, 180 kms de ciclismo y 42 kms de trote) y por supuesto que hay una preparación totalmente distinta, no sólo la cantidad sino que también el tipo de entrenamiento.

¿No te interesa correr un Iron Man?
Espero correr uno alguna vez. Tengo pensado proyectar mi carrera para distancias largas, pero después de los Juegos Olímpicos de Río. Las distancias más cortas son más exigentes, necesitas un trabajo más específico. Si bien también son duras las largas, tienen algo más de paciencia. Si te lo resumo fácil, en distancia olímpica tienes que estar dispuesto a vomitar, algo que no es fácil. En las otras la clave es la paciencia, aunque igual no es fácil estar corriendo
5-6 horas, claramente.

¿En cuánto tiempo más sería eso?
Me planteo una carrera deportiva de por lo menos 10 años más, y la edad pick de rendimiento está en promedio en los 35 años.

¿Cómo está el nivel nacional del triatlón?
Tenemos la pasta y los recursos, porque de a poco las empresas privadas han ido apoyando más el deporte, junto con ADO Chile. Pero la gran falla en Chile es la capacitación técnica, no tenemos grandes técnicos, no en el nivel formativo, sino que para niveles más altos, a nivel olímpico. Esa es una labor de la Federación de Triatlón, que tiene que formar técnicos para lograr eso.

¿Entonces, cómo llegaste tú al gran nivel?
Yo fui deportista toda la vida, practiqué natación a nivel competitivo desde los ocho años, luego en el triatlón aprendí a porrazos. Con mi señora es un día a día sobre este tema, un apoyo mutuo. Esa gran falla que te decía es la que me llevó a empezar tarde la preparación para Londres, estaba haciendo agua, no tenía el nivel ni siquiera para pensar en puntuar para lograr clasificar. Cuesta mucho, no es que las cosas estén ahí, hay que buscar y si bien hay gente con la que trabajo, muchas veces las planificaciones son personales. Eso no es lo ideal, uno necesita tener a alguien guiándote.

¿Tú te ves como entrenador cuando te retires?
Sí, de todas maneras. Es valioso poder transmitir las experiencias de vida. Uno las tiene impregnadas, es motivante. Aún falta mucho, pero no lo descarto, quizá no ser entrenador, pero seguiré vinculado al deporte de una u otra manera.

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