Francisca Ayala: "El running me motivó a hacer muchas cosas"

La escultural modelo es fanática del deporte y corre sagradamente todos los ´días por las calles de Santiago. Aquí detalles.

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Por Lavinia Pérez

Francisca Ayala no tiene tiempo de sobra. La bella modelo y relacionadora pública de profesión, debe dividirlo entre eventos, la maternidad y su empresa de joyas exóticas Misterio Rapa Rui, con lo que da a conocer a Chile y el mundo importantes símbolos de la cultura pascuense a la que pertenece su esposo, Hotuiti Teao.

Pero nada de eso detiene a la escultural mujer de 32 años y su pasión: el deporte. “Toda la vida he sido deportista”, aclara quien fue seleccionada nacional de básquetbol cuando cursaba primero medio en el colegio Misioneras Franciscanas de la Madre del Divino Pastor.

“Practiqué básquetbol durante muchos años y fui seleccionada nacional por un tiempo. Después hice gimnasia artística… ¡hasta pin pong!”, dice entre risas.

Sin embargo, es el running lo que finalmente logró cautivar el espíritu deportista de Ayala.

“Partí en el running cuando participaban sólo 500 personas en las corridas, un grupo súper chico donde mujeres casi no había. Por eso que ver ahora toda esta ‘runningmanía’ lo encuentro increíble. Me llama la atención cuando salgo a correr ver a gran cantidad de mujeres ejercitándose en las calles. Me gusta mucho que la mujer chilena se cuide, que haga deportes,  sobretodo esto que es tan maravilloso, porque el running trae muchos beneficios”, dice.

Pese a que Francisca fue madre de su segundo hijo hace sólo cuatro meses, nunca fue un impedimento para seguir ejercitándose. “Hice ejercicio hasta el último día”, confiesa.

“Antes del embarazo todos los días estaba en el gimnasio desde las 8 de la mañana. Cuando tenía tiempo corría antes de entrar, si no lo hacía en la tarde por Pocuro o Américo Vespucio, y después hacía pesas. De lunes a viernes sagrado, después cuando uno ya está más adicta usa cualquier momento libre para salir a correr. O sea, para mí en vez de mirar tele, salía a correr. Yo creo que eso me motivó a hacer muchas cosas, porque es tiempo en el que puedes pensar tranquila. De hecho, creé mi empresa corriendo”, cuenta la embajadora de adidas.

“Durante el embarazo caminé hasta que tuve contracciones. Me empezaron a las 8 de la noche y a las 10 estaba caminando por Pocuro y me tuve que devolver. Hice ejercicio hasta el último día y lo recomiendo totalmente. Las mujeres se asustan mucho de hacer deporte cuando están embarazadas, pero al final es lo mejor”, agrega.

Hoy ha tenido que reorganizar su horario para mantenerse en forma. “Mi marido va en la mañana al gimnasio y cuando llega parto a correr en la calle por una hora, no me alejo más porque tengo que volver a ver a mi guagua. Después en la tarde voy al gimnasio, donde hago pesas o hago ejercicio en la casa con una colchoneta, una pelota y dos mancuernas”, señala.

¿Y la dieta? “Antes de tener a mi hijo era sumamente estricta con las comidas y tenía una rutina. Para mí la comida es fundamental, siempre comía cada tres horas… nunca pasteles ni nada de eso. Primero porque no me gustan y segundo porque me alteran mucho la dieta. Pero en el embarazo me permití un montón de cosas. Ahora pos parto también me permito algunas, pero el hábito de comer sano ya lo tengo en la cabeza, así que en la mañana consumo mucho cereal, con fruta, yogurt, pan integral… como mucho, pero bien”.

Eso sí, Francisca revela que tiene una tentación que le cuesta evitar. “El Poe, que es un tipo queque que siempre me mandan de la Isla de Pascua y me cuesta mucho evitarlo. Es de plátano, con harina, azúcar y lo acompañan con la carne. Esa cosa es totalmente terrorífica. Le siento el olor y sufro, pero bueno, corro el doble después (ríe)”.

 

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