Emotivo pacto chileno-peruano en carrera desértica incaica

Manuel Figueroa y el criollo Nelson Sepúlveda decidieron llegar juntos a la meta del Desert Challenge, prueba de trail running de 100 kilómetros.

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Figueroa (a la izquierda) y Sepúlveda celebran el triunfo tras cruzar la meta juntos / perú 8 mil

Por Christian Lengua

Entre el viernes y sábado pasado se realizó la primera edición de una prueba de trail running de 100 kilómetros llamada Desert Challenge. Esta carrera pedestre en pleno desierto, organizada por Perú 8 mil y auspiciada por Publimetro, se desarrolló entre la laguna de la Huacachina y Paracas, al sur de Lima en el departamento de Ica.

En total, participaron 120 competidores y el 30% llegó del extranjero. Vinieron de Ecuador, Colombia, Venezuela, Brasil, Argentina, Chile, Sudáfrica. Bélgica, Francia y España.

Lo que llamó la atención es que fue una carrera con varias superficies. Corrieron por arena, grava, arena de dunas, por una pista de sal y por barro.

Además, como la carrera empezó a las 5:30 p.m., los participantes tuvieron que correr toda la noche.

En la competencia individual en hombres hubo empate. Los ganadores fueron el peruano Manuelito Figueroa y el chileno Nelson Sepúlveda, ambos con 11 horas, 16 minutos y 38 segundos.

“No imaginábamos un empate, pero fue muy bonito. Fue un pacto de caballeros, faltando 2 kilómetros tomaron la decisión de no competir y llegar juntos. Justo en esta coyuntura de la disputa marítima, un peruano y un chileno llegaron a un acuerdo para hacer las cosas juntos”, relata el director comercial de Perú 8 mil, Francisco Basili.

Manuelito Figueroa es un corredor de 30 años, natural de Jumbilla, Amazonas, en la selva peruana. Él cuenta que le avisaron de la carrera tres días antes. “El triatleta Vladimir Figari me ofreció su cupo, porque él no podía participar. Yo pensé que el mundo es de los que se atreven y me animé”, dijo Manuelito.

También contó del duelo que tuvo con el chileno Sepúlveda: “Cuando llegábamos a los controles de la prueba, él ya estaba de salida. Hasta el km 62 que lo pude pasar. Él también me pasó y así estuvimos hasta el km 93. Allí aprovechamos para conversar”.

En ese momento, la dura competencia dio paso a un acuerdo. “Dijimos que el deporte no tiene límites. Un chileno y un peruano podían llegar juntos a la meta. Nos dimos la mano y dijimos que había que dar un mensaje para unificar ambos países. Desde ahí corrimos juntos hasta la meta. Hasta derramamos algunas lágrimas. Esta historia la llevaré hasta mis últimos días”, comentó Figueroa.

 

 

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