Los tiene locos: La alemana que deslumbra al moai Tahai

Hija de padre germano, se metió de lleno en el mundo del surf recién a los 18 años, pero eso no le ha impedido destacar en el Circuito Nacional.

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Por Juan Ignacio Gardella, desde Rapanui

 Su forma de hablar la delata de entrada. Y su apellido así lo corrobora. Catalina Hotz es chilena, pero de padre alemán, país donde nació y creció. La primera vez que se paró en una tabla de surf fue a los 12 años, aunque se metió de lleno en este mundo recién a los 18, cuando se estableció en nuestras tierras.

“Partí relativamente tarde en esto, porque allá no tenía la posibilidad de surfear”, cuenta la bella rider, hoy de 23 primaveras, que por estos días está tomando parte en el Maui and Sons Rapa Nui Pro, primera fecha del Circuito Nacional que se lleva a cabo en Isla de Pascua. “Es el evento más especial que se ha hecho. Estoy más que nada disfrutando, muy contenta por poder conocer esta cultura y sus lugares”, agrega.

Pero su tardío ingreso al ambiente surfer no le ha impedido destacar. En la presente temporada del tour criollo marcha cuarta en el ranking, sólo superada por Jessica Anderson, Adela Recordón y Analya Torres, en un certamen que crece día a día en competitividad. “Cada vez hay más niñas empezando a correr y viniendo a los campeonatos, lo cual es muy positivo para este deporte, sobre todo para las mujeres”, celebra la exponente del Viña Surfing Club.

La Ciudad Jardín es su actual lugar de residencia. Ahí acaba de egresar de Ingeniería Comercial en la Universidad Adolfo Ibáñez, carrera que no fue obstáculo para continuar desarrollando su disciplina. “Aunque tuviera que ir a clases o estudiar, igual surfeaba todos los días. Siempre hay un tiempo libre para hacerlo, pero a veces tenía que priorizar los estudios para sacar adelante un examen”, aclara la rubia, que espera compatibilizar su profesión con su pasión. “Estoy viendo las opciones que hay, pero de ninguna manera voy a alejarme del mar. Sí o sí voy a seguir conectada a él”, añade.

Lo único que le falta para recibirse es entregar un informe de práctica, ésa que estuvo haciendo en Indonesia durante cuatro meses en el invierno. Por las temperaturas que hay en el sudeste asiático se acostumbró a enfrentar a las olas sin traje, algo que desea repetir en “el ombligo del mundo”. “Allá el agua es súper cálida, así que espero que acá salga el sol”, cierra la deportista. El moai Tahai -el único que tiene ojos originales- está más expectante que nunca.

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