Tomás Jocelyn-Holt: "Muchos dirigentes deportivos son un lastre parecido a los políticos"

El candidato les apuntó a los directivos de las federaciones y aseguró que abogará por las decisiones en esta materia sean asesoradas por los mismos deportistas.

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Por Demid Herrera

@DemidHerrera

“Debo partir reconociendo que mi práctica del deporte ha sido deficiente. A lo largo de mi vida no fui muy dado a la ejecución deportiva, más allá de que uno de mis hermanos era muy deportista, pero yo no destaqué allí”. Tomás Jocelyn-Holt recibe a El Gráfico en su cuidado departamento y parte su exposición definiéndose como un “monito de Lego” y riendo de buena gana.  “Eso es muy diferente a la hora de tener que planificar una idea para el deporte en Chile, algo que me preocupa mucho y a lo que me acerqué, de hecho, a través de un deportista”, asegura.

¿A qué te refieres?

A mí me sorprendió mucho la actitud de la esgrimista Catherine Bravo en los Juegos Olímpicos. Ella estuvo del primer al último día, acompañando a los otros deportistas, fotografiándolos y con una actitud hasta más “dirigencial” que varios de los dirigentes que estuvieron allá. Algo que sirve para corroborar lo que pasa a la hora de diagnosticar la política deportiva.

¿Y cuál es ese diagnóstico?

Uno de los problemas más grandes en este tema es con algunos dirigentes deportivos que son un lastre similar al de algunos políticos. El deporte es una temática transversal que no se puede para revanchismos políticos y en un posible gobierno que nosotros tengamos, serán los deportistas, los que saben de esto, los que articulen los cambios que requiere este tema.

Y desde el Estado, ¿cuál debería ser la política?

En relación a lo mismo, la intervención estatal no debe estar centrada en cosas que traigan réditos electorales. Hay que pensar más allá y una medida base es intervenir la cantidad de horas de Educación Física que hay en los colegios. Tenemos un quinto de las horas deportivas escolares que tienen países desarrollados y eso tiene que ser modificado drásticamente.

¿La nueva presidencia tendrá el cargo de ministro del Deporte? ¿Es un cargo para un político o un deportista?

Parto por decir que nuestra política repite el error de pensar que todo se soluciona creando un ministerio. Este nuevo espacio será útil según cómo se le utilice y si me dicen que será, por ejemplo, para cobrar revancha de la partida de Bielsa poniendo ahí a Harold Mayne-Nicholls, entonces no tiene sentido. No es un problema con Harold y yo soy un viudo de Bielsa, pero si seguimos usando esto como espacios para politiquería menor, estaremos perdiendo el tiempo y eso es lo que me han manifestado los deportistas de otras disciplinas. El esgrima, el karate, disciplinas “nuevas” que quieren herramientas para competir a la par con chicos de Venezuela, Rusia, India, China y que ven cómo la política se dedica a sacar o poner al entrenador del fútbol. ¡Córtenla pues!

¿Cuál es tu mensaje entonces?

El mensaje es que el presidente debe superar la tentación de inaugurar estadios para ir por una reelección. Debe tener una ambición histórica para intervenir en un tema como este que es perfecto para implantar políticas de largo plazo.

“La caída en bicicleta me dio la chance de entregar un mensaje”

“A Tomás le pidieron que hiciera la entrada en bicicleta porque estaban las cámaras y justo se cayó. La verdad no lo podíamos creer”, comentó el asesor de prensa del candidato independiente, recordando el episodio que vivió en los minutos previos al debate de la Archi, sin embargo el mismo Jocelyn-Holt reflexionó sobre la caída y la calificó como “una oportunidad”.

¿Fue una forma de tener más notoriedad?

Yo lo he dicho siempre. No soy un ciclista furioso, soy un automovilista desintoxicado. No soy un experto en esto porque no me subía a la bicicleta desde los 13 años, pero fue un upgrade en mi vida. No dejé un Porsche para andar en bicicleta, sino que andaba en Transantiago hasta que me prestaron esta bicicleta. Me hizo subir de pelo y ahora no quiero dejarla. Los ciclistas deben ser parte de una política especial para una ciudad que pide a gritos un cambio cultural en su manerade transportarse.

Igual la caída fue furor en redes sociales…

Lo sé. Se rieron mucho de mí, pero ese episodio fue una oportunidad accidental para transmitir el mensaje de que lo importante no es caerse sino saber levantarse. Hemos creado una cultura del exitismo tan fuerte que nuestros jóvenes le tienen un miedo al fracaso y al riesgo tremendo y eso está muy mal, así que si tengo que caerme veinte veces más para trasmitir esto, lo haré feliz, más allá de que lo que pasó no estaba planificado.

Cambiando de tema, los jóvenes en especial han reclamado mucho por el plan Estadio Seguro. ¿Cuál es tu visión de él?

Creo que el problema que tiene el plan es no flexibilizar su aplicación. Mientras los clubes vean a su socio activo como un potencial delincuente no se avanzará y aunque no soy partidario de eliminarlo, porque se debe tener una estrategia para combatir la violencia en los estadios, se tiene que encontrar la forma de individualizar a los elementos que ensucian el espectáculo y sancionarlos así, individualmente, más que imponer reglamentaciones que atenten contra toda la masa asistente a los partidos de fútbol.

 

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