Felipe Van de Wyngard y Pamela Tastets: Un matrimonio casado con el triatlón

Ambos son dos de los máximos exponentes nacionales. Con un hijo recién nacido, se las han arreglado para seguir enfrentando sus desafíos. Aquí su historia.

Por

 

Imagen foto_0000000120131218074006.png

Por Juan Ignacio Gardella

Felipe Van de Wyngard llegó a los ocho años a la rama de natación del Club Deportivo Universidad Católica; Pamela Tastets, a los 12. Al poco tiempo, en las instalaciones del desaparecido estadio Santa Rosa de Las Condes, comenzaron una relación que los llevó al matrimonio, pero uno que va más allá del hogar, pues hoy, ambos con 32 primaveras, están en la élite del triatlón nacional.

De hecho, entrenan juntos, actividad que desde marzo han tenido que compatibilizar con el cuidado de Max, su primer hijo. “Es una pega bien ingenieril, porque hay que preocuparse de las tres disciplinas, del descanso y ahora de la crianza”, explica ella, que ha debido cumplir el rol de organizadora. “Yo dirijo un poco más, ya que en el día a día soy más eficiente. Él a veces se queda atrapado en tonteras, entonces de repente hay roces”, agrega. “Pero son leseras, nada grave”, aclara él.

Más allá de esas minipeleas, para los dos es un lujo tener la posibilidad de compartir tanto en la casa como en la “oficina”. “Qué mejor que hacer lo que nos gusta en familia. Nos ayudamos mutuamente cuando estamos flojos, sobre todo ella, que es la que me empuja. Se produce una sinergia positiva”, cuenta Vande.

Quieren brillar en casa

Esa “sinergia positiva” se ha visto reflejada en resultados, ya que en la actualidad son dos de los mejores exponentes criollos de su deporte. Aunque todavía no lo ratifica la Federación de Triatlón, es casi un hecho que ambos formarán parte de la escuadra nacional que en marzo competirá en los Juegos Suramericanos Santiago 2014, la cual estará integrada por cuatro hombres y cuatro mujeres.

“No se ha anunciado oficialmente el equipo, pero tuvimos un selectivo hace una semana, en Coquimbo, y me fue bastante bien”, destaca Pamela, que tendría un cupo asegurado en la cita subcontinental, al igual que Bárbara Riveros y Valentina Carvallo. “La oportunidad de representar a tu país es única y creo que puedo dar la pelea, sobre todo porque será en Chile”, añade.

Felipe, a su vez, no tiene problemas para avisar que irá por el podio. “Va a ser duro, porque el nivel está muy alto, pero el objetivo es una medalla”, deja en claro quien rematara 50º en Londres 2012, que debería ser nominado junto a Felipe Barraza, Gaspar Riveros y un triatleta más.

Pucón, la escala previa

Pero antes de los Odesur, en el calendario de ambos está apuntado el Herbalife Ironman 70.3 Pucón 2014. El 12 de enero, marido y mujer compartirán largada, los dos con expectativas bastante altas.

Mientras él pretende superar el tercer puesto conseguido este año y, por qué no, llevarse el triunfo -“es factible”, anuncia-, ella no se queda atrás, pese al corto período que ha pasado desde que dio a luz. “No te puedo decir el lugar en el que voy a llegar, porque claramente me faltan tiempo y horas de sueño, pero el 2009 terminé quinta y espero tener una mejor actuación”, advierte.

¿Y ven a Max corriendo “la carrera más linda del mundo” en el futuro? “No lo vamos a obligar a hacer triatlón, pero algún deporte sí, porque queremos que tenga una vida sana”, indica Felipe. “Pero si no le gusta, no po"”, refuta Pamela. Por lo menos, los genes ya los tiene.

Contenido Patrocinado
Loading...
Revisa el siguiente artículo