Células madre: la opción para los deportistas aficionados

Cada día más usadas en Chile cuando los tratamientos convencionales no tienen los resultados esperados

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Waldo Ponce optó por el tratamiento de células madres tras su operación al tendón de aquiles (Agencia Uno).

Giuseppina Lobos

Hace algunos años, si un deportista sufría una lesión importante en un hueso o músculo, había pocas formas de recuperarse. Si la opción del reposo con medicamentos no daba resultados, entrar al quirófano era el siguiente paso.

Pero la tecnología ha evolucionado y la utilización de células madre, es uno de los procedimientos que día a día gana más adeptos en nuestro país. Pero, ¿cuál es la finalidad de este tratamiento? Las células madres son organismos celulares que tienen como objetivo participar en la regeneración de tejidos que ya están muy dañados.
Cuando se dio a conocer este novedoso método en nuestro país, la obtención de estas células solo se podía conseguir desde el cordón umbilical del bebé y eran empleadas para sanar leusemias y tumores.

Actualmente, las cosas han cambiado y las células madre pueden sanar cartílagos, huesos, piel o músculo y se pueden adquirir desde distintos tejidos: por ejemplo desde la grasa cuando se realiza una liposucción, la medula ósea, o la pulpa dental (muela de juicio o diente de leche).
Gracias a esto, cientos de adultos han podido optar a este tratamiento. Pero hay un público especial que se ha hecho “fanático” de esta práctica: los deportistas amateur las usan para acelerar el proceso de recuperación de sus lesiones traumatológicas, cuando el método convencional no ha sido efectivo.

“La mayoría de la gente que nosotros atendemos es amateur. Los deportistas de fin de semana se lesionan más que los profesionales”, explica Rodrigo Mardones, director de BiosCell, el primer banco de células madre expandidas de Latinoamérica. Salir a trotar durante la noche o andar en bicicleta varios kilómetros sin tener la preparación correcta, puede traer serias complicaciones y son las lesiones de cartílago, desgaste articular, óseas y tendinitis las más regulares.

“En los casos de cartílagos hemos tenido un 95% de éxito en pacientes que llegaron hasta nosotros luego de que el tratamiento convencional no les funcionara”, dice Mardones.

Para que esta técnica tenga efecto, se necesita una alta cantidad de células por lo que el paciente debe realizar el procedimiento por lo menos 10 semanas antes de utilizarlas. “Durante esos días las expandemos y  luego las multiplicamos para así tener un mayor número de especies. A los dos meses de introducir las células al cuerpo, se pueden ver cambios importantes en las lesiones”, comenta Cetna Skorin, biotecnóloga de BiosCell.

¿El valor de este procedimiento? La expansión celular en nuestro país tiene un costo cercano al $1.800.000. A esa cifra se le tiene que agregar el dinero que gastará el paciente en la terapia convencional previa.

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