Víctor Gallegos, un "pingüino" adoptado por el desierto

El piloto de Punta Arenas ha sorprendido en su debut y está quinto en la general de los cuadriciclos. Además, este jueves salió segundo en la undécima etapa e hizo el un-dos con Ignacio Casale.

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EFE

Gonzalo Pérez Amar, enviado especial a La Serena

@PerezAmar

Renunció a su trabajo en Edelmag (empresa eléctrica de Magallanes), tomó su maleta y partió a Santiago para prepararse para el Dakar 2014. Es que el sueño de Víctor Gallegos de correr el rally más extremo del mundo venía hace tres años. Por eso, cuando juntó los recursos, no le importó dejar atrás su vida en Punta Arenas y tomó la decisión de seguir su pasión: las tuercas. “Mi viejo me dijo que nunca me iba a faltar casa ni comida”, dice el Patagón.

Y la pasión del puntarenense por las motos no nace por casualidad. Desde muy chico que estuvo ligado al mundo motor y su padre, Víctor Gallegos, fue quien lo llevaba a Cabo Negro, autódromo de la austral ciudad, para que lo vea correr. Rodeado de motores, tuercas y neumáticos, su vida no podía estar alejada de las motocicletas.

Luego de mucho insistirle a su progenitor, en 1998 consiguió su primer cuadriciclo y de ahí no se bajó más. Pero no fue precisamente Gallegos padre quien lo obligó a entrenar. Ese rol lo jugó su hermana. “Ella me llevaba a los entrenamientos, porque quería conseguir un pinche”, relata el austral piloto.

Cuando comenzó a competir en Punta Arenas, parecía no tener rivales. Desde los 15 años que mostró sus condiciones y con el paso de los años, se coronó campeón regional de enduro y moto cross. Ahí decidió buscar nuevos horizontes y viajó hasta Villa Gesell, Argentina, para correr el Enduro del Verano. En la prueba trasandina también logró el título, el año 2008 en la categoría quad libre amateur.

Sus amigos tenían claro que Víctor Gallegos tenía las condiciones para correr el Dakar. Pero el financiamiento era su gran problema. Desde el 2010 que intentó viajar al rally más extremo del mundo y el dinero siempre terminó siendo un impedimento. Hasta que fue aceptado en Tamarugal y cumplió su sueño. Con el presupuesto para viajar al Dakar 2014, renunció a su trabajo y se trasladó a Santiago para hacer su preparación.

Sin embargo, el mundo del cross country era nuevo para él. Nunca había competido con instrumentos de navegación o interpretado un roadbook. Por eso, decidió correr el Atacama Rally y el Desafío Inca, donde obtuvo el quinto lugar, una wild card para el Dakar y corrió por primera vez con una hoja de ruta. “Estuve cinco meses (desde agosto) estudiando como navegar y me junté con Daniel (Gouet) para que me explicara los símbolos”, dice Gallegos.

Con sólo un par de meses de preparación, el ingeniero mecánico emprendió rumbo a Rosario y comenzó su propia odisea. Y el Patagón no ha decepcionado con su Honda del 2009. En el Dakar más duro que se ha disputado en Sudamérica, ya lleva once etapas completadas y está quinto en la categoría de los cuadriciclos, logrando en la undécima etapa hacer el un-dos con Ignacio Casale.

“Estoy contento con lo que he hecho y he podido adaptarme sin problemas al calor, pese a que estoy acostumbrado al frío. Tengo que decir que se veía más fácil desde la casa, porque acá te das cuenta que duermes muy poco, terminas agotado y estás más de 12 horas arriba de la moto”, concluye el Patagón.

Víctor Gallegos está comenzando a escribir su historia en el Dakar y ya avisa para el 2015: “es difícil ser competitivo en las condiciones que vine, pero he demostrado que puedo competir bien y prometo ser más competitivo el próximo año”.

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