Entrevista exclusiva a Jeremías Israel: "Estoy vivo, entero y no me victimizo"

Apenas una semana después del grave accidente que lo dejó afuera del Dakar, el piloto del Team Publimetro repasa la gran carrera que lo llevó al cuarto lugar

Por

Andrés Del Brutto

@EL_Editor

La cara de Jeremías cambia mientras mira la pantalla del iPhone de Milton, su kinesiólogo. “Me estás hue…”, dice mientras abre los ojos y no alcanza a cerrar la boca. La imagen en 3D muestra cómo estaban los huesos del hombro antes de una de las cinco operaciones a las que fue sometido hace una semana en la Clínica Santa María. “¿Esa es la cabeza del hombro?”, pregunta y casi sin esperar la respuesta voltea y dice: “Mírala, vas a quedar loco con la foto”.

Apenas una semana. El miércoles 15, recorriendo la etapa 10 entre Iquique y Antofagasta, a la altura del kilómetro 114 aproximadamente, un fuerte accidente dejó a Jeremías Israel fuera de competencia. Entonces marchaba cuarto en la clasificación general.

La organización del Dakar primero informó que había chocado con un vehículo que se presumía del público. Tiempo después, dijeron que se había pegado contra una roca. Como sea, fue un golpe terrible que le generó politraumatismos.

“Tiene un TEC cerrado simple, contusión pulmonar y contusión hepática de baja magnitud, fractura nasal, fractura de piso de órbita, fractura de hombro, fractura de cúbito, fractura de metacarpiano, de muñeca y fracturas costales. Evidentemente es un cuadro de gravedad y se decidió trasladarlo a Santiago porque requería un resorte quirúrgico y aquí teníamos las condiciones para atenderlo de urgencia. Llega 12:30 de la noche, se completan los estudios y se compensa, y por la mañana se somete a cirugías múltiples con distintos equipos para disminuir los tiempos quirúrgicos”.

El diagnóstico completo es del doctor Roberto Yáñez, que encabeza el tratamiento de Jeremías a cargo de un equipo de médicos de las clínicas Santa María y MEDS. Cinco intervenciones simultáneas al día siguiente del accidente que hoy, el día de la entrevista, le permiten iniciar su proceso de recuperación apenas una semana después del choque.

“Si tu dejas a un paciente postrado en su cama, se atrofian los músculos y aumentan las complicaciones. Un deportista, con mayor razón, debes movilizarlo para que no pierda condición física. Movilización de inmediato. ¿Plazos? Son variables, todos los físicos son diferentes”, indica Yáñez.

“El hombro está mucho mejor de lo que pensaba”, agrega más tarde el kinesiólogo Milton Beiza, coordinador de la terapia de recuperación. “Vamos a recuperar la movilidad rápidamente y disminuir el dolor. El trabajo será intensivo, con sesiones todos los días, con él no hay tiempo que perder”, agrega mientras masajea el brazo derecho de Israel, el de la lesión en el hombro.

Conectado a una decena de cables, unos que generan un drenaje en las piernas, otros con impulsos eléctricos en los músculos, la mirada de Jeremías va y viene, los silencios a ratos son pronunciados. Intenta reflexionar cada respuesta. Es prácticamente la primera vez que se sienta hablar de la carrera, las expectativas por el buen rendimiento, lo que pasó antes del accidente, cómo vivió los momentos después de recobrar la conciencia mientras volaba al campamento.

“Lo que más me duele es el hombro. Las costillas me tienen limitado en la respiración”, se queja. “Vamos, vamos a conversar un poco”, avisa.

¿Qué recuerdas del accidente?

“Nada. Tengo un lapso de tiempo borrado. Me preguntán cómo puedo estar tan golpeado. ¿Cómo dos impactos en una misma caída? Entonces… me dicen que acá tendrían que haber habido dos impactos. Si hubo un auto, ¿dónde está? ¿cómo saberlo? Si yo no me acuerdo de nada”.

¿Cómo era el terreno en donde fue el accidente?

“Era un llano, la parte baja de la ladera de un cerro, con terreno tipo salar. Autos pueden haber habido, estaba lleno. De hecho, cinco minutos antes vi a mi padre y a Pepe (Cornejo) en un cruce, y tres o cuatro kilómetros más allá subimos un cerro que estaba lleno de gente. Ahí sólo puedes llegar en auto, no caminando. Y de ahí en adelante ya no me acuerdo más”.

¿Cómo empezó esa etapa, cómo llegaste a estar peleando el primer lugar con Barreda?

“El día anterior había llegado a estar entre los tres primeros, me caí, logré mantener el ritmo, pero como después se trabó el roadbook, cometí algunos errores de navegación, perdí tiempo y finalicé décimo. Como Barreda también tuvo algún tipo de problema, el día del accidente largó un puesto detrás, un minuto atrás. En la primera etapa de dunas alcancé a Laia Sanza y me fui tranquilo esperando que apareciera Barreda. Yo sabía que debía ir tranquilo y sin cometer errores. Cuando llegó Joan, lo dejé pasar, me colgué atrás y empecé a tirar con él”.

¿Qué pasó más adelante?

“Venía bien, navegando. No venía jugado ni pasado de vueltas. Por eso… algo raro pasó. O le pegué a algo que no vi en el suelo, o se cruzó algo”.

¿Se pudo haber cruzado algo y que no lo vieras?

Piensa esto como espectador. Viene una moto. Luego viene una segunda detrás que no alcanzas a ver. Yo no estaba pegado, sino a un costado de la estela de polvo que dejaba Barreda, a cinco o seis segundos atrás, 200 o 300 metros. Entonces cuando pasa la primera moto, tú te tiras a cruzar… y aparece la otra moto que no viste.

Cuando pasó el accidente, la propia página oficial del Dakar publica que el accidente fue por un choque con un auto. Casi una hora después, rectificaron la información diciendo que habías chocado con un “saliente rocoso”.

“Creo que ambas posibilidades pueden ser. Puede ser una, la otra o incluso las dos. No lo tengo claro. Pero no tengo memoria de ese momento, tal vez algún día me vuelva. Así que no puedo inventar o decir algo que no fue. Teorías, entre conversaciones con los doctores que vieron mi cuerpo y gente que me recogió, creo que están las dos opciones. No podría descartar una.

Sea una o la otra, ¿ya está, te genera algo saberlo?

“No, ya está, no me cambia en nada. Finalmente hoy día estoy vivo, estoy en proceso de operación, tuve cinco cirugías exitosas, ¡y estoy entero!”

Hay una foto en la que apareces sentado, asistido por dos personas, con el casco puesto y se te ve despierto, con los ojos abiertos.

“No, no me acuerdo de nada. Mi memoria vuelve arriba del helicóptero, volando. Si viví eso que me cuentas, no lo grabé, para mí eso está en blanco”.

¿Cómo resumes lo que sientes ahora?

“Siempre creo que uno la saca barata, porque también hay ejemplos como el de Kurt Caselli… (N. de la R.: piloto estadounidense que iba a participar del Dakar, pero que falleció unos meses antes mientras competía). Hoy me fui en la volada pensando en Ayrton Senna. ¿Sabes que no se rompió ningún hueso del cuerpo? Lo mató una pieza de la dirección que lo golpeó en la cabeza. Si esa pieza salía unos centímetros más amplia, Senna estaría vivo. Entonces… creo que la saqué barata… y lo miro desde el lado positivo… muchos han tenido problemas, incluso hasta la muerte, con caídas similares. Entonces no puedo victimizarme y decir que estoy para la cagada. De alguna forma… de verdad creo que la saqué barata”.

Si no te victimizas, ¿alcanzas a estar optimista?

“Estoy viviendo un proceso. Optimista siempre he sido, pero no puedo negar que recién estoy terminando una semana en la que he estado en el limbo, en todo sentido. Una cosa es el dolor físico, pero otro tema es el psicológico. Imagínate todo lo que habíamos trabajado en el año, lo que habíamos construido hasta el día de la caída. Era cuarto en el Dakar, con un equipo nuevo, con una ilusión muy grande… y claro, estaba la opción y yo salí a buscarla. Tuve el accidente que pudo ser consecuencia del destino o de un error, para verlo desde distintos puntos de vista. Todo eso pesa. No es fácil terminar de esta forma después de estar ahí haciéndolo bien en un Dakar tan duro. Está lo físico y lo mental, pero después está el núcleo familiar, que sufre mucho. No… no ha sido una semana fácil”.

¿Te reprochas esas situaciones, estás desilusionado?

“Es un golpe fuerte, pero tengo que mirar hacia adelante. Mira, el grupo de Speedbrain que trabajó conmigo, la gente de 1 for all, mi mecánico Chelo Verdugo, los mánager, todos me decían que terminara entre el puesto 10 y el 15. Incluso mientras iba subiendo de posiciones en la general. El mensaje siempre fue de ir con calma”.

¿Y tú cómo lo vivías?

“¿Yo? ¡Yo lo vivía en cuerpo y alma! Lo vivía todos los días en la moto, me daba cuenta que avanzaba sin ir jugado”.

¿Pensabas en el podio?

“No, sólo en el paso siguiente. Si era sexto, quería ser quinto… Pero me parece que en algún momento el equipo, analizando lo bien que íbamos, empezó a oler el asado… ¿se entiende? El podio pasó a estar al alcance”.

¿Y lo fuiste a buscar?

“La idea fue seguir avanzando, siempre cuidando, sin cometer locuras. Si estás corriendo bien, no concibo especular simplemente con terminar la carrera”.

¿Piensas que podrías haberlo hecho de otra manera?

“No, no me arrepiento. Lo haría igual. Tenía razones y sustento para actuar así”.

La moto te ayudaba a pensar de esa forma, prácticamente no falló.

“Es cierto, la moto funcionó de forma impecable. Me hubiese gustado tener más tiempo antes del Dakar para poder probarla más y hacerle mejores y más efectivos ajustes de puesta a punto. Creo que podríamos haberle sacado mejor provecho”.

Más allá del podio, los pilotos de adelante siempre se pueden caer, ¿llegaste a pensar en ganar la carrera?

“No, de ninguna manera. Como te dije recién, sólo pensé en el paso siguiente. Ser tercero sí era una opción. Estaba a quince minutos y en cuatro etapas restantes no era irreal alcanzarlo. En ningún momento me puse soñador o a fantasear tonteras. Esta es la realidad, viejo, hay que subirse a la moto todos los días y hablar de más”.

Con la noticia del accidente, los seguidores del Dakar reaccionaron vía Twitter promoviendo el hashtag #FuerzaJere

“No he podido verlo… no he tenido feedback de nada. Tengo acumulado los diarios de esos días, que en algún momento revisaré con calma. He visto algo por Twitter, Facebook e Instagram en estos días, ahí he sentido apoyo, cariño y buena onda, pero lo que me cuentas del hashtag es emocionante, me parece genial”.

Tienes contrato con Speedbrain por tres años. ¿Cómo seguirá tu relación con ellos?

“Todos están apoyándome, con muchas ganas de que salga adelante. El equipo está muy contento por lo que hicimos hasta el accidente… No sé si un poco en broma, o en serio para darme ánimo, me dijeron que Wolfgang Fischer, CEO de Speedbrain, había pedido que me transmitieran que me necesitaban lo antes posible para poder competir en Cerdeña (N. de la R.: primera semana de junio de 2014). Para eso falta mucho, pero sé que tengo el apoyo. Ellos lo vivieron junto a mí, todos tuvieron el impacto de alguna forma. Lo sé viendo las caras de los que trabajaron conmigo”.

Los directores de KTM y Honda hablaron bien de lo que habías realizado en la carrera.

“No lo sabía. Si es así, me parece que es un reconocimiento al esfuerzo y sacrificio que hicimos para que todo saliera bien. Lo de KTM me llama la atención, me parece muy bueno. Eso te dice que estamos en la dirección correcta”.

Contenido Patrocinado
Loading...
Revisa el siguiente artículo