Fue de perros: El Dakar le mostró los dientes a Ignacio Casale

El piloto de cuadriciclos tuvo que retirarse en la décima etapa por problemas mecánicos y no podrá defender el título de la categoría.

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Por Gonzalo Pérez Amar, enviado especial a Salta

“Fue un juego de niños”, así describía Ignacio Casale la primera etapa del Dakar 2015. Es que los poco más de cien kilómetros de especial para unir Buenos Aires con Villa Carlos Paz no fueron problema para el Perro y comenzó con el pie derecho la carrera para revalidar el título. Pero luego el rally más extremo del mundo le mostraría de lo que estaba hecho.

La felicidad que tenía al llegar a la provincia de Córdoba se desvanecería rápidamente y el segundo día comenzarían los problemas. El recorrido que llevó a los pilotos desde Villa Carlos Paz hasta San Juan tuvo altas temperaturas y el campeón defensor de los cuadriciclos lo sintió.

Sin agua en su camelbak, tuvo que aguantar los más de cuarenta grados que hubo en pista y a pocos kilómetros del final no dio más. El piloto nacional sintió el efecto del calor y se deshidrató, perdiendo ritmo y siendo sobrepasado por Rafal Sonik.

El Dakar se encargaba rápidamente de demostrarle al Perro que no era un juego de niños y no se cansaría de reafirmárselo. Luego de sufrir en su llegada a San Juan y ser atendido por los médicos, en el tercer día tendría que ir nuevamente a la enfermería. Pero esta vez no fueron las altas temperaturas las que lo golpearon, sino que un choque con un automóvil a pocos kilómetros de largar el enlace de la tercera etapa.

Los mecánicos tenían que trasladarse hasta el sector del accidente para arreglar el cuadriciclo y permitirle al chileno seguir en competencia. Casale no paraba de perder tiempo en la clasificación general y la defensa del título parecía escaparse.

Pero el duro inicio ya había sido una buena demostración para el campeón y luego vendrían las sonrisas. Tras cuatro etapas sin conseguir victorias, finalmente podía celebrar en la sexta etapa y llegaba con el mejor ánimo a enfrentar el día de descanso y la posterior etapa maratón.

Sin embargo, en Bolivia comenzaría nuevamente la pelea de perros. Tras una dura tormenta en la subida a Uyuni, Casale llegaba al campamento con mucho tiempo de retraso y amenazaba con retirarse por las duras condiciones que le hicieron enfrentar en la primera parte de la etapa maratón.

Pero Casale se encargaría de morder de vuelta y llegaría desde Bolivia a Iquique recuperando el primer lugar de la clasificación general. Aunque las cosas parecían mejorar, sería sólo un descanso y la mordida final del Dakar vendría en la décima etapa.

Cuando ya había andado más de 250 kilómetros en su cuadriciclo y demostraba su ritmo estando en el primer lugar del día, su moto le jugó una mala pasada.

Pese a que arregló la cadena que se le había roto y pudo recorrer los dos kilómetros faltantes para llegar al abastecimiento, ahí notó que su cuadriciclo perdía aceite y el radiador estaba roto. Casale tenía que irse del Dakar, se quedó sin opción de defender el título y perdió la lucha de gigantes. 

GRAF/PS

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