Seguimiento a Marcelo Ríos: las emociones le afloraron al Chino en Talcahuano

Del susto y la tensión vivida en el duelo de Juan Carlos Sáez, a la alegría que inundó al sub-capitán de Chile en la serie de Copa Davis ante México.

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Por Diego Espinoza Chacoff – Enviado especial a Talcahuano

Día 1: “Plántate adelante y tira”

El no vivir situaciones de estrés en el tenis desde su retiro como profesional en 2004, sumado al posible síndrome de Asperger (tipo de autismo) que arrastraría hace años, son algunas de las razones que explicarían el inusual comportamiento que tuvo el subcapitán del equipo chileno, Marcelo Ríos, durante la serie en que sus pupilos vencieron al cuadro mexicano por la segunda ronda de la Zona Americana II de Copa Davis.

El primer día de la serie, el Chino entró a la cancha de la Tortuga, luego de eso salió, después volvió a entrar y a salir una y otra vez. Así fue la rutina de Ríos durante el infartante partido entre Juan Carlos Sáez (238°) frente al mexicano Lucas Gómez (696°) por el primer punto de la serie que finalmente quedó en poder de Chile.

En ese mismo duelo, el Zurdo de Vitacura se sumó a los cerca de 4 mil espectadores que llegaron al recinto chorero para alentar al Flaco Sáez y vivió todo tipo de emociones que fueron desde la paciencia, hasta la inevitable sensación de ver casi todo un set de pie cuando su dirigido caía y estaba a punto de sucumbir en el 4-2 del cuarto set que favorecía al azteca.

Ese fue el momento en el que el Chino dejó atrás su postura pasiva de apreciar el encuentro. Dejó su celular de lado, llamó a Christian Garín para que viniera a alentar y no conversó más con los funcionarios de la Federación de Tenis que lo acompañaban. Ríos decidió enfocarse en alentar a Sáez y a Nicolás Massú, quien también, a esas alturas, necesitaba apoyo.
Según contó Sáez tras el partido, fue en esa precisa manga en que tanto el Vampiro como el Chino le dicen “plántate adelante y tira”. Un consejo que finalmente le sirvió para vencer a un testarudo Gómez y darle el punto más importante de la serie a Chile.

Luego de eso, y con un Garín más sólido en su juego frente a Tigre Hank, Ríos volvió a su celular y no se despegó de él en casi todo el primer parcial que favoreció a su aprendiz. Con la tranquilidad que le entregó el Tanque en su juego, durante el segundo set del partido, el Chino se paró y se fue.

Día 2 de la serie: “Hace más tiempo que la cresta”

Horas después de finalizado el primer día de serie copera, desde la Federación anunciaron que el sábado se entregaría un premio a la trayectoria en Copa Davis al Chino. Un galardón entregado por José Hinzpeter en representación de la Federación Internacional de Tenis (ITF), en el que se premiaba su “Compromiso” con Chile.

Es así como, otra vez, las cerca de cinco mil personas que fueron ese día a la Tortuga nuevamente se aliaron con Ríos, pero esta vez para ovacionarlo de pie y con cánticos que seguramente el ex tenista no olvidara. De la misma forma, el Zurdo respondió agradecido y, fiel a su estilo, declaró que se sentía “feliz con su premio” porque “hace más tiempo que la cresta que no recibía uno”.

Con galardón en mano, y luego de ver un rápido repaso de su carrera profesional, el Chino dejó la cancha techada y, a diferencia de lo que ocurrió el primer día, no salió a ver el partido con el resto de los integrantes del plantel nacional y vio el partido dentro de los camarines del recinto. El Chino siempre estuvo “confiado” en que Hans Podlipnilk (167°) y Nicolás Jarry (221°) vencerían al binomio rival para quedarse finalmente con la serie copera.

Día 3: El relajo llegó para el equipo

Distendido y alegre se vio al Chino en el tercer día. Con la llave definida, el subcapitán de Chile vio tranquilo el duelo de Sáez frente a Hank y se paró después de media hora y siete juegos disputados. Luego de eso volvió en el segundo set y estuvo presente en casi todo el resto del partido que finalmente quedó en manos de Chile.

Situación similar repitió minutos más tarde para el duelo de Garín donde estuvo seis juegos sentado viendo el compromiso. Tras ver la superioridad de su pupilo, el Chino se paró y no regresó más a la Tortuga de Talcahuano.

GRAF/PS

 

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