Margarita Faúndez, la atleta que llegó al oro de la mano del amor

La flamante campeona parapanamericana de los 1.500 metros arribó a las pistas motivada por su pololo, Alejandro Arellano. “Esto se lo debo a él”, agradece Maggi.

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Juan Ignacio Gardella – Enviado especial a Toronto

Margarita Faúndez no estaba ni ahí con el deporte. Ni siquiera participaba de las clases de educación física en el colegio. Alejandro Arellano era todo lo contrario. En su época escolar practicaba saltos y velocidad, pero problemas visuales que derivaron en una ceguera parcial lo alejaron de la actividad.

Producto de sus discapacidades, ambos se conocieron mientras estudiaban masoterapia. Él, superado el trauma, que involucró un proceso largo y triste, volvió a las pistas, pues era su sueño. Ella, motivada por él y para pasar más tiempo juntos, le siguió los pasos.

Yo no le creía y le decía ‘no sirvo para esto’. Empezamos una relación y luego de tres meses dije ‘ya, voy a probar para estar más con él‘”, recuerda la flamante campeona parapanamericana de los 1.500 metros, categoría T12, en Toronto 2015. “Esto se lo debo a él, porque me ha incentivado durante estos siete años a no darme por vencida“, añade la corredora no vidente.

Hoy entrenan codo a codo todos los días y sus vidas giran en torno al atletismo, que les ha permitido superar unidos las vallas. “Es uno de los grandes temas que tenemos. Nos ha ayudado a mantenernos juntos todos estos años“, explica Maggi. “Un atleta vive entrenando y que tu pareja no logre comprender eso es complicado”, complementa.

A veces se hace difícil, porque es bien rutinario, pero es bonito poder compartir estas cosas y saber que a ambos nos gusta esto”, agrega la nueva monarca continental, que proyecta este pololeo.

“Siempre hay planes, pero concretados no”, cierra con una sonrisa tímida.

GRAF/PRN

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