Jorge Hernández, el jinete más pequeño de Chile se siente todo un afortunado

Tiene 25 años, mide 1.40 centímetros y siguió la profesión de su padre y abuelo. Lo llaman “El Bomba” y es uno de los mejores jinetes de la actualidad.

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Por Pamela Romero Novoa

Jorge Hernández tiene 25 años y es el jinete más pequeño de la hípica nacional, característica que considera una virtud al momento de competir. Nunca dudó de sus capacidades, con sus 1.40 centímetros ha conseguido triunfar en importantes carreras de Grupo 2 y 3, transformándose en uno de los diez mejores jockeys de Chile.

Siempre supo que se dedicaría a montar purasangres de carrera. Heredó la profesión de su padre y abuelo, ambos llamados “Jorge”. A este último lo considera como el propulsor y gran maestro al momento de comenzar a correr. “Él me formó como jinete y como persona, fui criado por él”, dice “El Bomba”.

Oriundo de Santiago, empezó a montar a los 16 años siguiendo los pasos de su progenitor. Fue a probar suerte al Club Hípico de Concepción porque “allá hay más oportunidades para los que quieren aprender”. Al año siguiente regresó a la capital para matricularse en la Escuela de Jinetes de Blanco Encalada. Demoró cuatro meses en ganar su primera carrera en Santiago, desde ese momento que su regularidad en el mundo hípico lo han transformado en uno de los grandes jockeys de la actualidad.

Jorge se siente más identificado con el Hipódromo Chile por tener más triunfos en la arena de Independencia. Sin embargo, sus ganas de competir van más allá y espera algún día correr en otro país. “Me gusta Dubai o México, países con buena hípica, esa es mi inspiración”

¿Como fue comenzar esta profesión siendo uno de los más pequeños?

“Al principio tener mi porte no era muy bueno porque los preparadores no tienen mucha fe al ver a un jinete más bajo que los demás. Decían que me iba a costar más. Pero con el tiempo fui creando músculos y fuerza en mi cuerpo, eso me ayudó bastante. Ahora peso 49 kilos y puedo alimentarme de buena manera.

Ahora tienes más montas me imagino

Exacto, estoy siendo más considerado. Los preparadores me están dando caballos que yo jamás pensé en correr. Ahora les doy confianza, siempre estoy presente en los clásicos. He ganado carreras importantes en los Grupos 3 y 2, me falta un G1.

¿Nunca te sentiste acomplejado por tu porte en otros aspectos de la vida?

Todo lo contrario, siempre me sentí afortunado. Vivo con mi pareja hace un año y tengo un hijo de cuatro años que también se llama Jorge y le gustan los caballos. Él tiene que decidir cuando sea más grande si será jinete como su papá o no, yo igual lo voy a apoyar.

Qué te parece ser conocido como el más bajito de todos, además te apodaron “El Bomba”.

No me molesta, lo encuentro bueno. No sé por qué me pusieron El Bomba, hace dos o tres años que me dicen así. Cuando empecé a ganar me comenzaron a decir así, creo que es un buen apodo.

Tu abuelo fue el principal maestro que tuviste en tu profesión

Siempre estuve con él. Mi abuelo fue fundamental para mi en la hípica. Lo que no recibí de mi papá como impulso para ser jinete lo recibí de él. Ahora el goza, ríe y llora con mis triunfos y mis carreras. Se podría decir que es mi fan número uno. Hay otras personas importantes en mi vida como los preparadores Aldo Parra, Guillermo Aguirre, Claudio Bernal, Sergio Inda, el propietario del Stud Los Rodríguez, todos me han apoyado incondicionalmente.

GRAF/PRN

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