El drama sin final que atraviesa el tenis chileno

Varios de los jugadores que participaron en el Challenger de Santiago mostraron su descontento por las canchas del Club Manquehue. Un enfado que no es nuevo en el país, y que buscará solucionarse con una posible remodelación del Court Central del Estadio Nacional.

Por Diego Espinoza Chacoff

El viernes 16 de julio de 2016 será recordado como el día de uno de los grandes bochornos que ha vivido el deporte en Chile. A pesar de que estaba programado que esa jornada comenzara la serie de Copa Davis entre Chile y Colombia en Iquique, la cancha creada en Huayquique no fue aprobada por la comisión de la Federación Internacional de Tenis (ITF) presente en la Primera Región.

Un escenario que obligó a suspender momentáneamente la confrontación, y que terminó por enfurecer a los visitantes colombianos, que incluso se retiraron de la llave por las malas condiciones que presentaba el terreno. Según contaba el encargado de producción de esa llave, Giorgio Ranieri, una cancha de arcilla necesita por lo menos unos cuatro meses de aclimatación para estar apta, pero ésta recién contaba con sus primeros vestigios el 3 de julio.

Aunque finalmente esa historia tuvo un final feliz, con Chile clasificando al repechaje del Grupo Mundial de la Davis 2016, la mala imagen de las canchas nacionales dio la vuelta al mundo. Una historia que se repitió durante la pasada semana con la superficie de arcilla preparada para albergar el Challenger de Santiago 2017, en el Club Manquehue, donde varios de los tenistas extranjeros y criollos se quejaron por el estado de la cancha.

"Se quejan de la cancha los que pierden, siempre pasa eso", comentaba una y otra vez el director del torneo, Benjamín Benzaquen, por los pasillos de la cancha central donde se desarrollaba el certamen que coronó campeón al brasileño Rogerio Dutra Silva.

Uno de los más ofuscados por esta situación fue el campeón de la última Davis con Argentina el año pasado, Leonardo Mayer (141°). El verdugo del chileno Gonzalo Lama (248°) en primera ronda, reclamó tras ese partido por la arcilla del Manquehue, y entró en cólera tras no poder ejecutar bien su juego en su derrota con el italiano Simone Bolelli (659°).

"Es difícil jugar en una cancha donde no da bote la pelota, donde no pica bien. La cancha es muy floja y me preocupo por las piernas nuestras. Si nos caemos, nos rompemos nosotros, y no nos paga nadie", comentó Yaca a El Gráfico Chile.

El Yaca, campeón de Copa Davis 2016, reclamó por la cancha (Photosport)

Además del reclamo de Mayer, uno que fue más allá fue el brasileño Joao Souza (125°): "Las canchas acá en Chile no son las mejores, creo que hay que arreglar ese tema, porque en esta cancha (del Challenger de Santiago) uno se resbala con el pique de la pelota por ejemplo".

Sobre en el mismo terreno, el finalista Nicolás Jarry (249°) fue más comedido en sus dichos, pero no escondió su pensar sobre las superficies de arcilla del país. "La cancha adentro está bien, por afuera está blanda, pero es algo del país porque desgraciadamente no somos buenos en el tema de canchas, y el factor siempre lo hablamos entre los tenistas, y no lo entendemos", aseguró.

Nicolás Jarry reclamando contra la cancha en el Club Manquehue (Photosport)

 

Reclamo constante

Las críticas contra la arcilla chilena por parte de los extranjeros no es algo nuevo. Ya la habían hecho los rivales de nuestro país en la Davis en años anteriores, donde el colombiano Santiago Giraldo –partícipe del bochorno en Iquique- y el dominicano José Hernández, fueron los más activos protestantes.

"He sido sometido a un atropello. Te obligan a competir en condiciones perversas. Es la peor cancha que he jugado en mi vida", dijo Giraldo tras retirarse de su duelo ante Lama en Iquique.

"En el primer set me quejé mucho con la cancha, porque es mi carrera la que está en juego. Una mala patinada, un hoyo que me resbalé. Imaginen si me fracturo un tobillo y José Hernández queda fuera del circuito por cuatro meses", aseguró Bebo sobre el terreno en el Court Central del Estadio Nacional.

¿Hay solución?

En base a lo confesado a El Gráfico Chile, el proyecto más ambicioso para contar con una cancha adecuada a los estándares mundiales, es el que encabeza la familia Fillol. Aunque el conocido clan relacionado con el tenis ya organiza el Challenger de Santiago del segundo semestre, la idea es poder tener un Court Central de primer nivel, remodelando también el resto del Estadio Nacional.

"El tema de las superficies en las canchas de arcilla es un tema complicado, el material que tenemos acá en Chile no es el mejor, y tampoco contamos con una industria que se dedique al tema de las canchas", indica Jaime Fillol.

El ex tenista, y abuelo del chileno Nicolás Jarry dice que su ambición es que la "superficie del Nacional se concentre para las Copas Davis", pero que aún están a la espera de una respuesta de su licitación por parte del Ministerio del Deporte.

En tiempos de posibles cambios en la directiva de la Federación de Tenis, nadie se quiso referir al tema cuando fueron contactados por El Gráfico Chile.

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