Gazmuri recuerda caso de niño de 3 meses que se salvó con marihuana

Por Jaime Liencura M.

Luego que un estudio del Observatorio Latinoamericano de Políticas de Drogas y Opinión (OPDOP) de Asuntos del Sur revelara que Chile es uno de los países con el mayor consumo de marihuana del mundo, alcanzando un 19% versus el 11% del promedio regional, la presidenta y fundadora de la Fundación Daya habló con Publimetro para contar sobre el proyecto de despenalización -que el próximo 2 de julio entra a la Cámara de Diputados- y de los proyectos que tiene en carpeta la ONG. 

 
– Considerando que el 19% de los chilenos consume marihuana según un estudio internacional, ¿crees que es una buena medida de acelerar la discusión del proyecto de despenalización?
– Por su puesto, ese estudio que de alguna manera reveló una realidad en Chile. Aparecían varios datos interesantes en ese estudio, como por ejemplo que el 52% de la población está de acuerdo con que el consumo es un derecho individual y un porcentaje mayor está por despenalizar la marihuana para uso medicinal. Entonces me parece que el proyecto de Ley, que está por entrar a la Cámara, va en esa dirección. 
 
– Respecto a la marihuana recreacional, ¿por qué crees que también debe ser legal en Chile?
– Yo quiero aclara algo al principio. En Chile el consumo está permitido porque es un derecho que tiene que ver con las libertades individuales. Estamos hablando de un derecho que una persona mayor de edad debe tener, porque tiene la libertad para decidir qué consumir y qué no. Incluso si fuera por razones terapéuticas, una persona es libre de tomar sus propias decisiones. Yo considero que si el alcohol o el tabaco, que son sustancias muchísimo más dañinas, están legalizados, ¿por qué considerar como ilegal una sustancia más que incluso es menos dañina que las otras? Entonces no tiene ningún sentido que una sustancia esté considerada ilegalidad.  Ahora, si el problema es el consumo problemático -adictivo- que pudiera darse, bueno, esos casos son muchísimos más bajos. Y si se dieran, hay que atenderlos como un tema de salud pública, como cualquier otro similar. Lo que debe haber aquí es regulación, para que estos estos problemas estén considerados y puedan atenderse.
 
– Eso cuando hablamos de mayores de edad pero, ¿qué sucede en el caso de menores de edad que necesiten del consumo de marihuana para tratar alguna enfermedad?
– En personas en desarrollo, sabemos que lo ideal es que no consuman ninguna sustancia, ninguna como el tabaco, el alcohol y las demás porque sabemos que hacen daño. Pero cuando el problema es de salud, que una persona o un adolescente necesite marihuana, debemos usar la fórmula que en medicina se llama costo-beneficio. Si los beneficios son mayor que el potencial riesgo entonces conviene usarlo, sobre todo si se tienen efectos secundarios mínimos como sucede con la marihuana. A veces se usan medicamentos que tienen efectos mayores y que son totalmente legales. En ese sentido nosotros como fundación tenemos pacientes de 3 meses que se han salvado de la muerte gracias al uso de aceite de marihuana.
 
– ¿Cuántos menores de edad atienen en su fundación? ¿Cuántos de ellos tienen 3 meses?
– Mira, de 3 meses tenemos el caso de Lucas, un niño que hoy ya tiene un año. Todos los médicos han llegado a la conclusión que se salvó gracias a la terapia con aceite de marihuana. La marihuana salvó su vida. Ahora, menores de edad, una cifra cercana a los 150. 
 
– La solicitud de 19 municipios de sembrar marihuana para uso medicinal, usando el ejemplo La Florida, ¿cómo contribuye a la discusión del proyecto de despenalización?
– Ese proyecto de La Florida es nuestro y junto con ella tenemos 20 municipalidades con las que vamos a ayudar a 4.000 pacientes, trabajando con 3 estudios clínicos que son el Instituto Nacional del Cáncer, que va a trabajar con los pacientes oncológicos, el San Borja Arriarán que trata casos de epilepsia refractaria y el Hospital Las Higueras de Talcahuano, donde se tratan enfermedades con dolor crónico. La elaboración del fármaco va a estar a cargo de Knop Laboratorios. Pero todo esto va por un carril distinto al proyecto de ley porque estos proyectos se enmarcan en la construcción de una plataforma de salud pública. En cambio, el proyecto de Ley reflejan una necesidad de la ciudadanía por despenalizar una sustancia que es mucho menos dañina que otras que son legales.
 
– ¿Qué conclusiones han obtenido respecto al proceso vivido en Uruguay a casi un año de la puesta en marcha de la legalización de la marihuana?
– Cosas muy interesantes, como por ejemplo, que no pasó nada como anticipaban tan abiertamente algunas personas que son contrarias a la despenalización; no se disparó el consumo, eso no ocurrió. Nos parece importante el camino que está emprendiendo Uruguay pueda servir de base para entender que, por ejemplo, cuando se legaliza la marihuana, el consumo no se eleva. Lo mismo pasa en algunos estados de EEUU donde decidieron legalizar para uso medicinal. Allí el consumo juvenil incluso bajó, si es que esa era la preocupación de algunos. Lo que pasa es que las nuevas generaciones comienzan a ver este producto como un objeto medicinal y no como recreacional. Entonces estos ejemplos sirven y mucho para la discusión en Chile. 
 
Contenido Patrocinado
Loading...
Revisa el siguiente artículo