Centros para hombres buscan prevenir la violencia contra las mujeres

Los femicidios en nuestro país han ido en aumento. Sin embargo, no son el único tipo de violencia contra la mujer. Desde el Ministerio de la Mujer y la Equidad de Género consideran que la prevención es clave para cambiar esta realidad. Según cifras del ministerio, una de cada tres mujeres es víctima de violencia en nuestro país.

Centros para hombres buscan prevenir la violencia contra las mujeres

Es más común observar maltrato de un hombre hacia una mujer que a la inversa. Expertos plantean que esto es herencia de un mandato social machista que durante las últimas décadas se ha buscado mejorar. El Sernam describe a la violencia contra la mujer como “diversas formas de violencia de parte de sus parejas o de su entorno que van desde el control hasta la agresión física”, lo que lamentablemente en la actualidad “se justifica porque en muchas culturas, incluida la chilena, todavía se cree que los hombres tienen derecho a controlar la libertad y la vida de las mujeres”, según plantean desde el propio Sernam.  Aunque pueda sonar extremo, hay muchos tipos de violencia que no llaman a la alerta tan fácilmente como la violencia física o los femicidios, pero igualmente corresponden a un tipo de maltrato.

Tipos de violencia

Los distintos tipos de violencia contra la mujer podrían clasificarse en cinco: violencia física, sicológica, sexual, económica y femicidios, que son la última y más grave instancia. Cada una de estas categorías de violencia son un acto de agresión en si, por lo que todas debiesen ser consideradas como graves, ya que vulneran derechos de personas.

La violencia física corresponde a toda aquella manifestación violenta que requiera de contacto como empujones, tirones de pelo, zamarreos, golpes de puño, apretones,  agarrones, patadas u otros. Llevada al extremo, este tipo de violencia puede desencadenar en el femicidio, acto que corresponde al asesinato de una mujer.

Generalmente los femicidios corresponden al asesinato de una mujer por parte de quien es o ha sido su esposo, conviviente o pareja. En nuestro país este delito es castigado con condenas que van desde los quince años y un día, hasta el presidio perpetuo calificado.

La violencia sicológica es una de las más difíciles de detectar. En la mayoría de los casos a la victima le toma más tiempo denunciar, pues se encuentra bajo presión emocional por parte de su pareja. En este tipo de maltrato existirán amenazas, humillaciones, todo con el propósito de sentir insegura y sin control sobre su vida y decisiones. En esta categoría también se consideran los hostigamientos en espacios públicos, como piropos o groserías que denigran a la mujer.

En la misma línea, la pareja puede ejercer violencia sexual. Mediante amenazas sicológicas o incluso fuerza, la pareja la obliga a tener relaciones sexuales o a realizar actos sexuales que le resultan humillantes o degradantes.

Existe un quinto tipo de violencia: la económica. ¿En qué consiste? Es cuando se intenta controlar a la mujer a través de la entrega del dinero necesario para su mantención personal o de otras personas que integran la familia, como por ejemplo, los hijos. También constituye violencia económica cuando se apropian del dinero que ganó la mujer con su trabajo y disponen deèl sin un acuerdo de pareja.

Centros para la prevención

Buscando acabar con estos hechos, el Ministerio de la Mujer y la Equidad de Género posee un  programa que a través de “Centros para Hombres que Ejercen Violencia de Pareja (HEVPA)”, busca cambiar conductas violentas en los hombres, y por lo tanto a prevenir que estas persistan y se perpetúen en sus relaciones. Según el propio ministerio, este programa no es un tratamiento psicológico para los hombres, sino que está orientado a prevenir la violencia hacia las mujeres. El programa se centra en que se asuma la responsabilidad por el daño que se provocan en ellas al ejercer violencia, involucrando a los hombres en un cambio de actitudes a partir de la reeducación.

Actualmente una de cada tres mujeres en Chile reporta haber sido víctima de violencia o estar viviendo violencia, lo que significa casi 3 millones de mujeres. El ministerio señala que la violencia hacia la mujer, en tal magnitud, no apunta sólo a temas de conducta sicológica, sino que también a temas culturales y de educación. El programa que se realiza en estos centros consiste en ocho sesiones individuales de evaluación de cada caso, para luego ingresar a 9 meses de intervención grupal psicosocial reeducativa, que tiene como fin la protección a las víctimas (parejas o ex parejas) y la superación del uso de la violencia en sus relaciones afectivas y familia. 

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