Adicción al sexo: ¿una enfermedad?

Por BBC

Después de que diversos medios en Estados Unidos informaran que el golfista Tiger Woods fue fotografiado en una clínica de rehabilitación sexual en la que, según dijeron, estaría siendo tratado, surge una duda: ¿Existe la adicción sexual?

La clínica en cuestión es el Centro de Rehabilitación de Adicciones de Pine Grove, en Mississippi, uno de los mayores complejos de tratamiento para trastornos psiquiátricos y adicciones de EU.

Si los informes son ciertos, Tiger Woods no sería la primera celebridad que se somete a un tratamiento para “sanar” una adicción sexual. El término fue escuchado por primera vez con el actor Michael Douglas en los años ’90.

Más recientemente, David Duchovny, el ex protagonista de “Los Archivos secretos X”, admitió haber sido internado “de forma voluntaria en un centro de tratamiento para adicción sexual”.

Es un hecho que las clínicas para tratar este “trastorno” existen. Y también es un hecho que en países como Estados Unidos y el Reino Unido miles de personas, principalmente hombres, gastan enormes sumas de dinero en estos centros de tratamiento.

En Inglaterra, se cree que una de las principales clínicas privadas para tratar adicciones, la Priory, cobra alrededor de 25 mil dólares por un tratamiento con internamiento de 28 días.

Pero ¿es la adicción sexual un trastorno real?

Hasta ahora la adicción sexual no ha sido reconocida como un trastorno en la “biblia” de los psiquiatras en muchos países del mundo: el Manual Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales (DSM), publicado por la Asociación Psiquiátrica Estadounidense.

El DSM no considera que la adicción sexual es una “compulsión” porque una compulsión, dice el manual, no es algo que brinde placer a una persona.

En el Reino Unido, organizaciones como Relate, que asesora sobre problemas de relación y pareja, afirma que “la adicción sexual es un término usado para describir cualquier actividad sexual que el individuo sienta ‘está fuera de control’“.

Esto puede incluir relaciones sexuales con una pareja, ver pornografía, masturbación, visitar a prostitutas o varias otras actividades sexuales, dice Relate.

“Aunque muchas de estas actividades no causan problemas para la mayoría de la gente, un adicto sexual se siente obligado a involucrarse en esa actividad elegida, a pesar de los problemas que pueda causar en su relación”, agrega.

El Servicio Nacional de Salud (NHS) del Reino Unido también ha tomado con seriedad el trastorno y lo compara con otras adicciones como el alcohol y las drogas.

“Durante el acto sexual nuestro organismo libera un poderoso cóctel de sustancias químicas que nos hacer sentir bien“, explica Paula Hall, psicoterapeuta especializada en relaciones.

“Algunas personas se hacen adictas a estas sustancias y se obsesionan con tener su siguiente “dosis” en su próximo acto sexual.
E igual que con otras adicciones, el organismo puede habituarse a estos compuestos, así que el individuo necesita tener cada vez más actividad sexual”, agrega.

Entre estas “dosis altas” de actividad sexual, dice la experta, están las caídas, en las que el individuo puede sentirse avergonzado y culpable, con remordimientos y ansiedad.

Cálculos “conservadores” afirman que entre 3% y 6% de la población experimenta adicción sexual, pero los expertos creen que el número real es mucho más alto porque el adicto sexual no suele pedir ayuda.

La mejor forma de salir del trastorno, dicen los expertos, es con la ayuda de un especialista que le ayude a entender lo que está ocurriendo y a tomar pasos adecuados para lograr una vida sexual sana.

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