Acusadores de Karadima crean fundación para evitar y denunciar abusos

Cuatro denunciantes en el caso Karadima participan en la creación de una entidad que pretende apoyar a víctimas de abusos de cercanos

Por Arturo Figueroa

En etapa de recolección de fi­nanciamiento privado se encuentra la Fundación para la Confianza, organización en la que participan cuatro denunciantes del llamado caso Karadima.

La entidad, que ya tiene pá­gina web (www.paralaconfianza,com), surgió co­mo una iniciativa de uno de ellos: José Andrés Murillo (35), quien en su juventud fue miembro del Movimien­to de Acción Católica que reu­nía a los seguidores del sacerdote de la pa­rroquia Sa­grado Corazón de El Bosque, Fernando Karadima, al que acusa de abusos.

Datos recogidos de estudios del Servicio Médico Le­gal que indican que el 79.9% de los abusos son co­me­tidos por conocidos de las víctimas, siendo el 44.1% familia­res directos, sirven para justificar un proyecto que, se­gún palabras de sus creadores, busca “construir he­rra­­mientas para prevenir el abuso”.

En Fundación para la Con­­fianza también participa el abogado Juan Pablo Hermosilla, quien representa a los acusadores del sacerdote católico, pero se asegura que sus propósitos con ella son totalmente in­de­pendientes del curso judicial del caso. El ex director del Sernac, el abogado José Roa, también es uno de los profesionales de la naciente fundación.

“Nuestro sueño es transformarnos en un centro de estudios acerca de dinámicas de poder y así estar al servicio de la comunidad, pensando y proponiendo talleres para aprender a manejar estos conflictos”, es la explicación de Murillo respecto a lo que pretenden.

Murillo al habla

A través de su correo elec­tró­nico, el filósofo de la UC José Andrés Murillo explica a los lectores de Publimetro más alcances de su fundación.

¿Qué buscan en concreto?
Queremos centrarnos en los abusos a la intimidad, sobre todo los sexuales, y la violencia de esta intimidad (sicológica y física también).

¿De qué modo lo harán?
Queremos sobre todo cues­tionar nuestra ma­ne­ra de comprender la confianza, como un punto clave tanto en la prevencion como en la sanacion. En efecto es la confianza con el mundo, con la justicia, con los demás e inclu­so consigo mismo lo que se daña con el abuso. Sobre todo cuando el grueso de ellos son cometidos por familiares y otros cercanos; es­to hace más difícil de asumir, enfrentar y, por ende, tratar y sanar.

¿El foco lo da la experiencia que ustedes acusan?

No queremos promover una cultura de la desconfianza, pero tampoco de la confianza ciega, es de­cir, sin límites. Queremos crear maneras de que las personas más vulnerables aprendan a po­ner límites en una rela­ción. Que apren­damos a cuidarnos y cuidar a los demás, sobre todo a los más pequeños, pero sin dejar fuera a nadie.

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