Astronauta usa fuerza bruta para arreglar tubería en el espacio

Por AP

CABO CAÑAVERAL, agosto 11.- Un astronauta en plena caminata espacial debió recurrir el miércoles a la fuerza bruta para zafar una reacia tubería de amoniaco conectada a una bomba descompuesta, con lo que superó un obstáculo que estropeó un esfuerzo anterior para restaurar a plenitud el sistema de enfriamiento de la Estación Espacial Internacional.

Fue la segunda caminata espacial en cinco días para Douglas Wheelock y Tracy Caldwell Dyson. Esta vez, para alivio de todos, no hubo un escape explosivo de amoniaco de un conector atascado, sino sólo unos cuantos copos congelados de la materia tóxica que se derramaron.

La estación espacial ha estado operando con apenas la mitad de su capacidad normal de enfriamiento desde que una bomba de amoniaco falló hace una semana y media.

Los proyectos de investigación científica debieron ser puestos en espera y todo el equipo innecesario debio ser apagado hasta que se coloque otra bomba nueva, un trabajo de reparación que es considerado uno de los más difíciles en los 12 años de historia del laboratorio orbital.

El sistema de refrigeración es esencial para evitar que el equipo electrónico se caliente excesivamente.

Wheelock tuvo que tirar del conector de un lado a otro durante varios segundos antes de que se despegara de la bomba fallida, que no se podía retirar hasta que esa última manguera fuera desenganchada. El astronauta se movió tan fuerte con sus manos enguantadas que las imágenes de televisión transmitidas desde su cámara de casco se sacudían por momentos o se llenaron de estática.

“No le advertimos a los chicos en el interior (de la estación) que se aferraran cuando hiciste eso”, bromeó el operador del Control de Misión.

El martes, los controladores de vuelo bajaron la presión en la tubería inhabilitada de refrigeración, que es uno de dos bucles idénticos. Eso marcó la diferencia. No hubo nada de fugas sorpresivas de amoniaco, como ocurrió durante la caminata espacial del sábado.

La fuga ocurrió alrededor del conector atascado y los astronautas tuvieron que martillar el conector suelto antes de volver a enchufarlo para detener el derrame.

El objetivo de la caminata del miércoles era retirar la bomba rota, del tamaño de una bañera y un peso de unos 353 kilos (780 libras). La bomba de repuesto se instalará durante una caminata espacial el domingo.

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