La familia minera celebra en todo Chile

Publimetro vivió en Sewell, junto a su cristo milagroso, la mejor noticia de todas: los 33 están vivos

Por Arturo Figueroa

Eran pasadas las tres de la tarde en Sewell, el otrora campamento minero modelo del país por donde pasaron unos 500 mil trabajadores en un lapso de 80 años y que hoy es, como Patrimonio de la Humanidad, un lugar de gran atractivo turístico y también de recuerdos imborrables.



”¡Los encontraron. Están vivos. Los 33!”. Un minero que tiene una radio nos grita desde unos 200 metros, eufórico, emocionado. En nuestro grupo de visitantes (identificado con el número 3) se pasa de la sorpresa a la incredulidad y luego a la emoción en cosa de segundos.



Una hora antes, el grupo estaba en la iglesia de Sewell. En su interior, destaca una imagen de San Lorenzo, el patrono minero, y una cruz de madera que tiene un Cristo esculpido con piedras traídas de la misma funesta mina que, el 19 de junio de 1945, cobijó el martirio de 335 trabajadores fallecidos por asfiaxia: la tragedia más grande en la historia de la actividad minera del mundo.



Allí, a dos mil metros sobre el nivel del mar en la cordillera rancaguina, fue inevitable acordarse de los 33 mineros atrapados en Copiapó y uno de los turistas lideró un improvisado Padre Nuestro por ellos.



Los pulgares en alto y las sonrisas batientes eran la tónica entre los trabajadores de El Teniente la tarde del domingo. Nuestro guía, hijo del conocido historiador y otrora uno de esos mineros que nació y vivió en Sewell Pedro Villagra, era saludado con emoción y efusividad por ellos.



Cuando partimos de allí con regreso a Santiago, los camiones hacían sonar sus estruendosas bocinas, los choferes alzaban sus pulgares y alguno sacó una bandera chilena para colocarla en una antena. Tras 17 días de angustia de la familia minera, aquí en el Teniente el sol se ponía en paz.

Mineros de todo el país celebran

En las distintas divisiones de la minera Codelco, sus trabajadores de turno de fin de semana el panorama era idéntico: bocinazos, banderas, pulgares en alto y sonrisas.

Y no sólo el domingo. Este lunes, por ejemplo, en Los Andes, ante la salida de la maquinaria de última generación con destino a la mina San José que se usará para el rescate de los 33, “hubo mucha alegría en la gente, en las calles, y sobre todo mucho apoyo a la tarea que realizamos”, se nos comentó en Codelco. La minera nacional se declara “contenta” y “orgullosa” de las buenas noticias y del aporto que ellos han realizado en este periplo.

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