Uruguayos de "¡Viven!" hablan de diferencias de su caso con el de los mineros

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José Luis Inciarte, uno de los uruguayos que resistió 73 días en las cumbres andinas tras un accidente aéreo en 1972, una hazaña que inspiró el libro y la película “¡Viven!”, aconsejó hoy a los 33 obreros atrapados en una mina chilena que luchen para volver a abrazar a sus familiares.
“Tienen que luchar por el único objetivo de volver a la familia, a los afectos, volver a abrazarlos y con ese objetivo el ser humano se puede convertir en un equipo formidable”, dijo a Efe.
El actual presidente de la Fundación Viven viajó a Chile junto a Gustavo Zerbino, Pedro Algorta y Ramón Sabella, también del grupo de 16 supervivientes del accidente aéreo de 1972, para transmitir a los mineros atrapados “su mensaje esperanzador y de supervivencia”.
Los cuatro uruguayos serán recibidos este mismo viernes por el Presidente Sebastián Piñera, tras dar una conferencia en una universidad de Santiago, y está previsto que se desplacen el sábado a la mina San José.
Inciarte explicó que las experiencias son muy diferentes, porque mientras los mineros están ahora “bien atendidos” a ellos les dieron por muertos.
“Es totalmente diferente, no sabíamos si íbamos a salir de ahí, lo más seguro es que íbamos a morir. Nosotros tuvimos que salir en busca de ayuda, ellos están esperando que les rescaten”, apuntó a Efe tras recordar que tuvieron que recurrir a los cuerpos de sus amigos para alimentarse, a la nieve para conseguir agua y aguantar temperaturas de -30 grados.
Sin embargo, reconoció que posiblemente, durante los primeros días y hasta que se produjo el primer contacto con los mineros el pasado domingo 22 de agosto, “pudo haber sido en el nivel de la ansiedad y la angustia parecido”.
“Creo que a estas alturas han de estar viendo la vida desde otra perspectiva. Apreciándola de manera positiva, cuidándola y honrándola y dándola la importancia a la vida del otro como a la de uno mismo”, indicó.
Inciarte, que aseguró que “van a salir vivos sin lugar a dudas”, aconsejó a los mineros organizarse bien y estar unidos.
“Una de las cosas que pueden hacer para que los días no parezcan siglos es ayudarse mutuamente, estar al servicio del otro permanentemente”, concluyó.
Inciarte, Zerbino, Sabella y Algorta formaban parte del grupo que viajaba a Santiago en un avión de la Fuerza Aérea uruguaya el 13 de octubre de 1972. El avión se estrelló en plena cordillera de los Andes antes de llegar a su destino.
Veintiuna personas murieron en el accidente y ocho más después en un alud. Solo dieciséis lograron salir con vida de aquel infierno blanco a 4.000 metros de altura, con temperaturas de más de 30 grados bajo cero y sin abrigo ni comida.

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