Celebraciones Bicentenario: Piñera trepa por Chile

El Presidente inauguró dos escuelas-modelo en la Región del Maule. La llamativa alcaldesa de Molina y el "Farkas de los pobres" robaron cámaras

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CURICÓ, septiembre 07.- En plena fiebre Bicentenario, el Presidente Sebastián Piñera está cada vez más contagiado. Ayer estuvo en cuatro localidades de la Región del Maule y hoy visitará dos en la de O’Higgins. Inauguró dos emblemáticos colegios, uno en Curepto, otro en Molina (ver recuadro), probó el vino más premium de la zona vitivinícola, abrazó y se dejó abrazar. Como en los mejores días de la campaña 2009.

La “Molinahisteria” fue el peak de la jornada

Piñera no la soltó. “Tremenda”. “Linda por fuera y por dentro”. Ella, con enormes anteojos oscuros, botas rojas monumentales, un ajustado chaleco que además brillaba. Doña Mirta Segura Ovalle, alcaldesa de Molina, tuvo su momento y lo aprovechó hasta el extremo. Ambos inauguraron la esperada escuela básica de Casa Blanca, cuya construcción comenzó el 2006 pero que en el camino se entrampó. “Pasamos muchos sinsabores, pero lo logramos”, remarca ella. Se emociona. Derrama una lágrima.

“Son varias cosas las que quería pedirle Presidente”, insiste ella y le solicita ayuda para levantar la educación post terremoto. “Me siento orgullosa y privilegiada. Él ha tenido un gesto digno de destacar hacia mi persona”, nos dice la edil terminada la ceremonia. Es que esta no es cualquier escuela y tampoco sus alumnos, todos formados y con banderas chilenas en las manos: es la décima con el mejor promedio Simce del país.

El “Farkas de los pobres”

Piñera y su comitiva llegaron pasadas las 14 horas de ayer hasta la viña Requingua, en la localidad de Sagrada Familia, donde compartieron un almuerzo con más de 300 trabajadores agrícolas de la zona. “¿Están preparados para tomar buen vino?”, nos desafía el Mandatario, quien es saludado por los anfitriones, que le hablaron de asado pero sólo le tienen empanadas.

De pronto, aparece él. Es el elegido entre sus pares para estar al lado del Presidente. Piñera lo ve. “¡Qué te pasó! Tenís la cabeza blanca!”, le dice. Es el trabajador Guillermo Leiva, el “Farkas de los pobres”, como le dicen sus comparsas. “Es que estamos muy cerca de la nieve”, le responde él.

Toma la palabra el Jefe de Estado. Promete más conectividad y asfaltados, agua potable donde no la hay y expresa su deseo de que “el vino chileno esté en las mesas de todo el mundo”. Salud.
La entrada y la salida del Mandatario se hace difícil. Un grupo de señoras, de puro entusiastas, lo estrujan, lo tironean, abrazan, despeinan y besan. Es el fervor Bicentenario.

El Presidente cerró su día en Curicó. Allí sostuvo una reunión de trabajo con el Gabinete Regional del Maule en el Centro Español de la ciudad.

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