Empresarios funerarios realizan feria del sector en Argentina

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Empresarios dedicados a los servicios fúnebres llevan a cabo por segundo año consecutivo la muestra Funexpo 2010, en la cual expositores, conferencistas y especialistas del ramo se juntan para mostrar productos, innovaciones y las últimas tendencias de este mercado.

Urnas de sal para arrojar al mar las cenizas de los muertos y un servicio de e-mail para enviar mensajes a los seres queridos una vez que nos llegue la hora, son algunos de los novedosos servicios presentados estos días.

Claro que las ventas no son tema fácil, por la sensibilidad de un asunto tabú como la muerte y las costumbres tradicionalistas en torno a los rituales funerarios.

“La gente tiene mucho miedo a hablar de la muerte porque cree que es anticiparse. El funeral hay que organizarlo con anticipación, como si fuera un casamiento. Un velorio no marca que una muerte ocurrió, sino que una vida fue vivida”, dijo Ricardo Péculo, director del Instituto Argentino de Tanatología Exequial.

Para las cremaciones, una tendencia que crece lentamente en Latinoamérica, las novedades en esta feria son los cinerarios artísticos que ofrece la compañía italiana Benedetti y vasijas para cenizas con diseños fuera de los común, como pirámides o la máscara funeraria de Tutankamon.

La empresa chilena Ánforas también tiene presencia con sus recipientes biodegradables, que son como una esfera de sal para ser lanzada al mar, un barco que arroja a las aguas y se desintegra en tres horas.

Otro artículo novedoso son pequeños corazones de bronce que, como relicarios, sirven para dividir las cenizas del muerto entre los familiares.

También hay una empresa argentina que promete combinar “tecnología y emociones para dejar huellas eternas”, ofreciendo la construcción de “memoriales” en Internet y servicio de pantallas para las salas funerarias donde se exhiben fotos, vídeos y hasta mensajes de condolencias.

La empresa promociona además una alternativa peculiar orientada al mundo de los vivos, “Palabras en el viento”, un servicio de envío de correos electrónicos a personas elegidas de antemano una vez que quien contrató el servicio ha fallecido.

“Puede sonar macabro recibir un mensaje de una persona que ya murió, pero es una forma para que la gente pueda decir cosas que no se anima a hablar en vida. Poco a poco a la gente se le va haciendo más amigable el uso de la tecnología en estos casos”, dijo a Efe Marcelo Videla, director de la empresa.

“Hoy el funebrero necesita contener y escuchar, algo para lo que no fue preparado. Un muchacho que trabaja en un cementerio sabe cavar, pero no tiene herramientas para contener el desgarro humano ante la muerte”, dijo Marcelo Krynski, de Crear Contextos, que presta servicios orientados a los recursos humanos.

Fuente: EFE

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