En Francia se inicia denominado "juicio postmortem a Pinochet"

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La Justicia francesa comienza este miércoles un juicio contra antiguos responsables de la Junta Militar de Chile en un proceso calificado de “histórico”, aunque simbólico, por los secuestros y desapariciones de cuatro ciudadanos franceses entre 1973 y 1975.

Los encausados, esencialmente ex militares de alta graduación que Chile no ha extraditado y que tienen ahora entre 59 y 89 años, están acusados de secuestros y torturas cometidas contra ciudadanos galos, por lo que la justicia francesa es competente para procesarles sus presuntos crímenes.

El juicio, en el Tribunal de lo Criminal, se celebrará en ausencia de los acusados -que no han pedido estar representados legalmente- y terminará el próximo día 17 de diciembre.

Es entonces cuando se espera una sentencia, dictada por tres magistrados franceses y que podría incluir penas de cadena perpetua para los trece chilenos y el argentino reclamados por la justicia.

En la cima de la cadena de mando dibujada por la acusación y examinada por el tribunal francés se sitúa el ex jefe de la Dirección Nacional de Inteligencia (DINA),  Manuel Contreras, acusado de estar implicado en las cuatro desapariciones.

Los abogados de la defensa consideraron que el juicio es la culminación del proceso que se inició en 1998 cuando el general Augusto Pinochet (1915-2006) fue detenido en Londres a petición del juez español Baltasar Garzón.

El ex dictador, que falleció en 2006 sin llegar a ser juzgado al alegar demencia senil, formaba parte de la acusación original ante la justicia francesa por “complicidad”, al igual que otros cuatro presuntos responsables de los crímenes, también fallecidos.

No obstante, se trata del “juicio postmortem a Pinochet”, que estuvo en el poder en Chile entre 1973 y 1990, y tiene un valor “histórico” porque ofrecerá “una fotografía judicial clara y precisa” de la “arquitectura de la represión chilena”, explicaron los abogados de las familias de las víctimas.

Los cuatro ciudadanos galos desaparecidos presuntamente a manos del régimen chileno son Georges Klein ,médico y consejero del depuesto presidente Salvador Allende, detenido durante el asalto al Palacio de la Moneda en 1973, y Alphonse-René Chanfreau, militante del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) detenido y desaparecido en Santiago en 1974.

Se juzgará también la desaparición en Buenos Aires en 1975 y en el marco del Plan Cóndor de cooperación entre las dictaduras chilena y  argentina  del militante del MIR Jean-Yves Claudet y de Etienne Pesle, párroco detenido en 1975 en Temuco, donde aplicaba un plan de redistribución de tierras del Gobierno socialista de Allende.

Aunque lo normal es que los cargos de secuestro y tortura prescriban al cabo de diez años, el tribunal es competente de juzgarles en virtud de una convención de las Naciones Unidas de 1992 evocada por los familiares de las víctimas.

Ésta determina que se tratan de “crímenes continuos”, que suspenden la prescripción hasta que se encuentren los cadáveres.

En el proceso están citados a declarar cerca de treinta testigos que hoy viven en Chile,  Argentina , Estados Unidos o Canadá y entre los que se cuentan personas que fueron torturadas por los instrumentos de represión de la dictadura chilena, como el escritor Luis Sepúlveda, encarcelado durante dos años y medio.

Para los familiares de las víctimas, algunos de los cuales asistirán al juicio en París, es como “un parto esperado hace 35 años” que demuestra que la Justicia, aunque demore, no se puede evitar”. 

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