Keiko Fujimori gobernaría basada en su padre

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Ha construido toda su carrera política a la sombra de su padre y ha hecho de su apellido su seña de identidad; no en vano su movimiento se llama “fujimorismo” y basa su programa en la reivindicación del legado del expresidente preso.

Keiko Sofía Fujimori Higuchi, de 35 años, nació en Lima y es la mayor de los cuatro hijos del matrimonio entre el catedrático Alberto Fujimori y la empresaria Susana Higuchi, ambos de ascendencia japonesa.

Al igual que sus hermanos, Fujimori estudió en el colegio privado Sagrados Corazones de la Recoleta de Lima y luego siguió su educación profesional en Estados Unidos en la carrera de Administración de Empresas.

En 2004 obtuvo la maestría en administración de la Universidad de Columbia (EEUU) y ese mismo año se casó con el estadounidense Mark Vitto Villanella, un excompañero de estudios, con quien tuvo a sus hijas Kyara, de 3 años, y Kaori, de uno.

En 1990 era apenas una adolescente cuando llegó al Palacio de Gobierno como primogénita de Alberto Fujimori, pero las desavenencias entre sus padres, que terminaron divorciándose en 1994, le hicieron asumir el papel de Primera Dama a sus 19 años.

Como tal, tuvo su bautismo internacional al representar a Perú en la Cumbre de las Américas realizada en Miami en 1994. Durante el segundo periodo de su padre (1995-2000), Keiko Fujimori se mantuvo fiel en su cargo y acompañó al mandatario en una serie de eventos alrededor del mundo.

Keiko siempre ha sostenido que no estuvo de acuerdo con la reelección de su padre y que también se opuso a la presencia del asesor presidencial Vladimiro Montesinos como principal consejero de su padre y muñidor de una intrincada red de corrupción.

En el año 2000, cuando su padre se exilió en Japón por varios años para evitar las denuncias en su contra, Keiko Fujimori se dedicó a culminar sus estudios superiores en Estados Unidos y regresó a Lima para casarse en 2004 y luego asumir el liderazgo de los diversos partidos políticos afines a su padre, que se crearon consecutivamente desde 1990.

El mejor momento político de Fujimori llegó en las elecciones legislativas de 2006 cuando ganó su escaño en el Congreso unicameral con la más alta votación del país, y se convirtió en la portavoz de su partido Alianza por el Futuro (AF -siglas del partido e iniciales de su padre-).

Sin embargo, su alegría quedó opacada por la detención de su padre en Chile, medio año antes, en noviembre de 2005, y el proceso de extradición que se inició para procesarlo en Perú por delitos de lesa humanidad y corrupción.

A su paso por el Parlamento, Fujimori planteó la pena de muerte para los violadores de menores que les causen la muerte y para los asaltantes que maten a sus víctimas, entre otros proyectos de reducción de beneficios carcelarios.

Acompañada por sus hermanos, la legisladora Fujimori asistió al juicio público abierto contra su progenitor y declaró que la sentencia de 25 años de prisión dictada en su contra iba a ser “un búmeran” contra sus perseguidores.

“Si pensaban que con esto derrotaban al fujimorismo, es todo lo contrario”, afirmó Fujimori el 8 de abril de 2009, día en que se leyó la condena contra el exmandatario.

El fujimorismo es una de las fuerzas en el Congreso peruano que se ha mantenido más unida y actualmente está respaldado por un 20 % de apoyo a nivel nacional para su candidata presidencial, según diversas encuestas.

Fujimori ha asegurado que confía en que su padre será absuelto por los tribunales, y ha negado tener intención de indultarlo si alguna vez llega a la Presidencia, una idea sólidamente instalada entre la opinión pública peruana.

EFE

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