Columna de Copano: La belleza de la imperfección

Por

El lunes se comentó en redes sociales el mal trato de una reconocida tuitera a otra con el argumento de “No había visto mujer tan fea”. Así no más, sin control alguno. Retuiteado hasta la saciedad y políticamente incorrecto a niveles industriales, las críticas no dejan de sentirse hasta hoy. Pero mas allá de la torpeza y la tontera de una patada escrita digna de jardín infantil, subjetiva por supuesto hasta la médula, quedé con la sensación de que en realidad, esta clase de discusiones medias basicoides, que todos los días tienen vínculo con la descalificación física, esconden una cuestión un poco más perversa: estamos en una época donde los cánones impuestos por la cultura photo­-shop nos están generando un daño tremendo a todos.

Me acordé del diálogo televisivo con una experta en maquillaje que me planteaba que todos los rostros estaban asustados por el HD porque “se notaban las arrugas, las patitas de gallo” y que “había que operarse todo”. También hice link con una galería de fotos trucadas que la verdad no volvían tan guapas y espectaculares a los que estaban ahí. Y la verdad, creo que estamos bajo la influencia de la imbecilidad en su máxima expresión: la no aceptación de uno mismo y de los demás, porque no nos gusta como se ven, sólo devela una miseria industrial. A diferencia de los objetos, las arrugas, las manchas, el paso del tiempo es lo que nos vuelve humanos. Mapas de experiencia. ¿Es el paso del tiempo un defecto? Yo creo que está bien cuidarse, por supuesto, y respetarse, pero de ahí a que toda característica física defina los valores de alguien es bien terrible, porque en general podemos controlar nuestros comportamientos, no así como somos.

En lo personal, lo que más me gusta de las mujeres es mirarlas y encontrar ese detalle de cerca cuando te dejan conocerlas. Esa marca, esa sonrisa que es única. Esa es la verdadera alta definición en la vida, que tiene muchos más colores que una fucking foto de Instagr.am. La virtualidad de la belleza que nos rodea hoy ya me tiene un poco harto. ¿Dónde están las cosas reales? ¿Existe gente de verdad más allá de la locura por el avatar perfecto que siempre saca lo mejor de nosotros a nivel estético pero es garantía de decepciones en el mundo real? Es medio triste siempre encontrarse con “el mejor ángulo” cuando uno ve en vivo que la gente no es así y se desperdicia en medio de pintura, ropa ajustada de alguna manera, olores que no le corresponden y así hasta lo sucesivo. En esa trampa miles de mujeres caen, sin aceptarse, trans­formándose en tristes fantasmas de lo que realmente quieren proyectar. Caricaturas de independencia a punta de compras, escasa honestidad consigo mismas y lo más terrible, infelices, porque siempre puede existir una chica mejor.

Por eso, es mucho mejor lo real, lo honesto, lo que nace de adentro, lo que se equivoca. Basta del imperio de la fantasía de una vez por todas y de la agresión sin sentido. Y después nos quejamos de los incidentes de bullying, cuando ni los adultos saben conversar en este país, pues.

Contenido Patrocinado
Loading...
Revisa el siguiente artículo