Dos profecías del fin del mundo son furor en Internet

Por Antonella Galarce
Análisis
Hay peligros mayores

Existe un tema técnico que podría afectarnos y es mu­cho más acotado que este tipo de profecías. Probablemente, el mundo no va a explotar como una naranja, pero sí es técni­ca­mente posible que la contamina­ción radiactiva de la atmósfera lleve a la ex­tinción de los mamíferos grandes, es decir, de los humanos. 

Pablo Huneeus, sociólogo

La proliferación de autoproclamados profetas que se arrojan el poder de predecir el fin del mundo ha causado verdadera locura en Internet y pánico en sus coterráneos.

Es el caso del taiwanés “Profesor Wang”, quien asegura que un terremoto de magnitud 14 y un tsunami de 170 metros de altura azotará las costas de su país. Nada gracioso si tomamos en cuenta las recientes tragedias en Sendai y Concepción, entre otras ciudades.

Algunos historiadores de­fienden la idea de que algo similar ocurrió hacia el año 1000 de la era cristiana, donde la humanidad (bastante cruel y sanguinaria por lo demás), sentía temor de los cambios económicos, sociales y políticos, además de un sentimiento traumático de ruptura, según teoriza el historiador Robert Phillipe.  

El predicador cristiano Harold Camping, tiene también su propia teoría. Asegura haber descubierto códigos secretos en la Biblia que apuntan a que el 21 de mayo próximo estaríamos presenciando el principio del fin, que culminaría con la destrucción masiva del mundo el 21 de octubre de 2011. Para consuelo de los menos escépticos, Camping ya falló una vez, cuando ubicó el día del “Juicio Final” en 1994.  

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