El Museo de la Esmeralda promete transportar en el tiempo al día del Combate Naval de Iquique

Una reproducción a escala real de la Corbeta Esmeralda atracó en las costas de Iquique, es una mega construcción de 78 metros de largo por 11, 8 de ancho y su mástil más largo llega a los 38 metros de altura.

Por Carolina Aliaga/Publimetro

El “Museo Corbeta Esmeralda” es una réplica exacta de cómo era la famosa embarcación al día 20 de mayo de 1879, justo el día antes del Combate Naval de Iquique. El proyecto costó seis millones de dólares y está a cargo de la Compañía Minera Doña Inés de Collahuasi, en alianza con la Corporación del Patrimonio Marítimo de Chile. La minera también se hará cargo de su mantención que se calcula en 200 millones de pesos anuales. 

El museo promete llevar a los visitantes al siglo XIX con un recorrido de trece escenas de proa a popa, donde los asistentes podrán revivir a través de imágenes, voces y sonidos, el día previo al histórico combate.

“La experiencia es fundamentalmente poder sentir y vivir como era la vida dentro de un buque del siglo XIX, es poder aquilatar más aún la gesta del 21 de mayo, dándose cuenta que la gente vivía en condiciones bastante estrechas y con muchas incomodidades, con poco entrenamiento, con una diferencia de edad grande, entre 52 y 10 años, y pudieron funcionar como uno solo al día siguiente”, explica Andrés 

Contador, director del museo y ex oficial de la Marina. “La idea es que la gente se empape de la época, que se olvide que están en el siglo XXI, que no hay microondas ni pantallas LCD”, agrega.

El museo será inaugurado el 20 de mayo en el borde costero de Iquique, en el ex paseo Lynch. Donde siete guías, entre ellos cinco mujeres, llevarán a los turistas a recorrer el barco en un recorrido que se extiende por 50 minutos y recorre 13 estaciones. Entre ellas, la cámara y el camarote del comandante Arturo Prat. La entrada costará entre 500 y mil pesos. 

En su construcción, que ya lleva tres años, han trabajado una dotación de marinos y algunas piezas las construyeron internos de la cárcel de Alto Hospicio. Además de trabajadores extranjeros como peruanos, ecuatorianos y estadounidenses. 

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