Fundación Neruda descarta de plano dudas sobre la muerte del poeta

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Hombre que acompañó a Neruda asegura que el poeta fue asesinado 

La Fundación Pablo Neruda, a través de un comunicado, dijo que descarta cualquier duda sobre la muerte del poeta, luego de las últimas declaraciones de su chofer, quien sostiene que un médico intervino en su deceso.

“No existe evidencia alguna ni pruebas de ninguna naturaleza que indiquen que Pablo Neruda haya muerto por una causa distinta del cáncer avanzado que lo aquejaba desde hacía tiempo”, comienza informando el comunicado. 

Añade que “el golpe militar del 11 de septiembre de 1973, la muerte de su amigo, el Presidente Salvador Allende, y la persecución desatada contra otros de sus amigos, agravó su estado de salud, hasta el punto que, en las difíciles condiciones creadas por la represión de esos días, tuvo que ser trasladado de emergencia desde su casa de Isla Negra a la Clínica Santa María, el 19 de septiembre”.

Se sostiene que “no parece razonable construir una nueva versión de la muerte del poeta, sólo sobre la base de las opiniones de su chofer, el señor Manuel Araya, quién viene insistiendo en este asunto sin más prueba que su parecer. Nos parecen mucho más serios y confiables los testimonios de las personas que estuvieron junto a Neruda en sus últimos días de vida, especialmente el de su viuda, Matilde Urrutia, quien en su libro Mi vida junto a Pablo, entrega una versión que consideramos fidedigna sobre la muerte del poeta”.

Esta semana, el taxista Manuel Araya relató que existió la intervención de un médico en la muerte del Premio Nobel y que su muerte se debe investigar, tal como ha sucedido con los ex presidentes Salvador Allende y Eduardo Frei.

Comunicado

No existe evidencia alguna ni pruebas de ninguna naturaleza que indiquen que Pablo Neruda haya muerto por una causa distinta del cáncer avanzado que lo aquejaba desde hacía tiempo. El golpe militar del 11 de septiembre de 1973, la muerte de su amigo, el Presidente Salvador Allende, y la persecución desatada contra otros de sus amigos, agravó su estado de salud, hasta el punto que, en las difíciles condiciones creadas por la represión de esos días, tuvo que ser trasladado de emergencia desde su casa de Isla Negra a la Clínica Santa María, el 19 de septiembre.

No parece razonable construir una nueva versión de la muerte del poeta, sólo sobre la base de las opiniones de su chofer, el señor Manuel Araya, quién viene insistiendo en este asunto sin más prueba que su parecer. Nos parecen mucho más serios y confiables los testimonios de las personas que estuvieron junto a Neruda en sus últimos días de vida, especialmente el de su viuda, Matilde Urrutia, quien en su libro Mi vida junto a Pablo , entrega una versión que consideramos fidedigna sobre la muerte del poeta.

Hay que tener en cuenta que dos embajadores, Harald Edelstam, de Suecia, y Gonzalo Martínez Corbalá, de México, visitaron a Neruda en la Clínica y este último en sus memorias expone cómo acontecieron los días previos a la muerte del poeta. También junto a Pablo Neruda estuvieron amistades y familiares, como su hermana Laura Reyes. Ninguna de estas personas, que permanecieron cerca del poeta, ha dado un testimonio que pueda apoyar la versión de su chofer, quien además no estuvo con Neruda en el día de su muerte. Por último, después del fallecimiento del poeta, Matilde mostró ser una gran luchadora por la causa de los derechos humanos y contra la dictadura. Si hubiera tenido cualquier sospecha sobre un eventual asesinato del poeta, no dudamos que hubiera hecho la denuncia correspondiente, la que habría encontrado un gran eco en el mundo entero.

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