Piñera rinde cuentas al Congreso en tumultuosa sesión marcada por incidentes

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El presidente de Chile, Sebastián Piñera, rindió hoy cuentas al Congreso de su gestión durante el último año, en una tumultuosa sesión jalonada de incidentes protagonizados por activistas y parlamentarios de la oposición.

Por segunda vez desde que en marzo de 2010 asumió el poder, Piñera compareció ante los diputados y senadores, en esta ocasión respaldado por el vigoroso crecimiento económico que vive el país, pero precedido también por multitudinarias manifestaciones, la última de las cuales reunió anoche en Santiago a 40.000 personas.

Si el año pasado el terremoto y su programa de Gobierno fueron los ejes del discurso, en esta ocasión fueron las protestas por conflictos energéticos y educativos las que condicionaron su intervención.

Mientras en las afueras del Congreso unas 10.000 personas participaban en una manifestación convocada por organizaciones sindicales, ecologistas y estudiantiles que concluyó con 24 detenidos y un carabinero lesionado, desde la tribuna el presidente llamaba “a la unidad de los chilenos”.

Piñera pidió a todos, “y especialmente quienes ejercen cargos de elección”, que cuiden las instituciones, y advirtió del peligro de “que el germen de la beligerancia y la división se apropien del espacio público”.

“En el pasado ya recorrimos ese camino, que terminó con nuestra convivencia”, comentó en alusión implícita a la ruptura de la democracia en 1973.

En las últimas semanas, Chile ha sido escenario de multitudinarias protestas que convocaron pacíficamente a decenas de miles de personas pero que terminaron en disturbios protagonizados por pequeños grupos de encapuchados.

El discurso hoy del presidente, que duró casi dos horas, estuvo cuajado de incidentes protagonizados por algunos asistentes que en cinco ocasiones le interrumpieron a voz en grito, lanzaron panfletos e incluso le insultaron, antes de que la policía los desalojara.

“¡Los violentistas en este país nunca van a tener la última palabra!”, replicó con voz recia el mandatario, visiblemente enojado.

Paralelamente un grupo de parlamentarios de la oposición desplegó una pancarta con la leyenda “No a HidroAysen. Patagonia sin represas”, en alusión al controvertido proyecto que contempla la construcción de cinco embalses en la Patagonia chilena para la generación de electricidad.

El presidente del Senado, Guido Girardi, se vio obligado a llamarles al orden, en medio de las pifias de los adherentes a Piñera, que copaban las tribunas, y mientras un diputado oficialista intentaba arrebatarles el lienzo.

Piñera dedicó buen parte de su intervención a explicar la postura del gobierno en relación con la polémica suscitada a raíz de la aprobación del megaproyecto hidroeléctrico HidroAysén, que rechaza un 70 por ciento de la ciudadanía, según una encuesta.

“Tengo muy claro mi compromiso con el medio ambiente, pero también tengo muy claro el compromiso con el desarrollo del país”, recalcó el gobernante, quien propuso la creación de una mesa de diálogo con representantes de distintos sectores políticos y ciudadanos para “generar un debate profundo, serio y responsable”.

“Las energías limpias representan apenas el tres por ciento de nuestra matriz energética”, afirmó el presidente. “No podemos renunciar a los proyectos termo e hidroeléctricos”, advirtió.

Y reiteró que Chile necesita un gran acuerdo nacional en materia energética, el principal talón de Aquiles para que Chile pueda salir del subdesarrollo antes de que finalice esta década, como él propone.

Poco antes, el presidente había anunciado la creación de dos nuevos ministerios (Cultura y Deportes) y dos subsecretarías que se encargarán de áreas que requieren una especial atención: derechos humanos y educación superior.

“Llegó la hora de hacer una gran reforma de la educación superior”, enfatizó el mandatario en respuesta a las demandas de los estudiantes, que en las últimas semanas han salido a las calles para exigir más recursos públicos para becas y universidades.

Al hacer repaso de los avances en su programa de gobierno, Piñera destacó que desde que asumió la presidencia Chile ha crecido un 7,2 por ciento, “la cifra más alta de los últimos quince años”, en tanto que se han creado 480.000 puestos de trabajo, “la cifra más alta de la historia”.

El jefe del Estado también se refirió a las relaciones de Chile con los países vecinos, que en el caso de Bolivia y Perú están condicionadas por conflictos fronterizos.

Al respecto, advirtió de que el anuncio del presidente boliviano, Evo Morales, de llevar a instancias internacionales su pretensión de lograr una salida soberana al mar constituye un “serio obstáculo” para las relaciones bilaterales.

Y también aseguró que el reconocimiento por parte de Perú de la carta náutica de Ecuador, que fija el límite marítimo de acuerdo al paralelo, coincide con la tesis que defiende su país frente a la demanda en su contra interpuesta por Lima ante el Tribunal Internacional de Justicia de La Haya.

EFE

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