Escritor Pablo Simonetti: “Los gays vamos a salir a la calle”

En Twitter, ha sido uno de los más férreos defensores del matrimonio gay. Asegura que no hay ciudadanos de distintas categorías y que marcharán el 25 de junio para demostrar que ésta es una demanda muy profunda del pueblo chileno.

Por Matías Carvajal / Director Publimetro

Decenas, sino cientos de tuiteos son los que ha publicado el escritor Pablo Simonetti durante los últimos días para defender el matrimonio gay. Ahora, en Publimetro, le ofrecimos desplegar su postura en muchos más de 140 caracteres. 

¿Deben salir los gays a la calle para que los políticos los escuchen?
Los gays saldremos a la calle acompañados por todos los ciudadanos de nuestro país que apoyan la causa de la igualdad de derechos. El 25 de junio a las 15 horas nos reuniremos en la Plaza Italia para demostrarle al Gobierno y a toda la clase política que esta es una demanda profunda del pueblo chileno. Si uno de nosotros es discriminado, todos lo somos.

¿Cuál es la principal diferencia entre el texto de Allamand y el que ahora prepara el Gobierno?
El Gobierno esta vez quiere presentar una versión minimizada, donde no se reconoce el vínculo afectivo y el Estado no lleva registro de las uniones. En algunos sectores de la UDI llegan al absurdo de querer amordazar la discusión futura mediante una enmienda constitucional (Chadwick y Longueira) y llamando a las uniones “Acuerdo NO matrimonial”. En el fondo, estos sectores lo que desean es afianzar la brecha de discriminación y no reducirla, como era la intención primera. 

¿Cree que si Piñera hubiera sido claro desde un principio respecto a este asunto hubiese perdido la elección?
La apertura a temas valóricos, como las uniones homosexuales, fue usada como un santo y seña para entrar en las conciencias de muchos que creen en una sociedad más inclusiva e igualitaria. Piñera prometió una derecha menos dogmática y ahora cede frente a los discriminadores de siempre: Coloma, Carlos Larraín y sus secuaces.

¿Era el acuerdo de vida en común una institución paralela al matrimonio?
El acuerdo de vida en común era un nuevo estatuto legal que permitía a las parejas homosexuales acceder a ciertos derechos domésticos que hoy les son negados y que reconocía el vínculo afectivo entre quienes lo suscribían. Esto redundaba en derechos personales  como, por ejemplo, decidir por el otro en casos extremos. Pero ahora, sin reconocimiento del vínculo afectivo, el acuerdo se transforma en un asunto puramente patrimonial. Sin un reconocimiento del Estado al amor entre ciudadanos del mismo sexo, uno que termine con el tratamiento de segunda clase que reciben los gays, no hay trato.

¿Ha tenido contacto con sectores políticos para promover el matrimonio homosexual?
Sí, las organizaciones Lgbt (lesbianas, gays, bisexuales y transexuales) y actores sociales que luchamos por la igualdad hemos tenido contacto con senadores y diputados de las bancadas del PPD, el PS, diputados UDI y RN, y estamos elaborando una estrategia parlamentaria para frenar la ofensiva homofóbica.

¿Qué le recomendaría a los gays que se la jugaron por el Presidente Piñera y que hoy son parte de su Gobierno?
Que sigan luchando por el derecho a la igualdad. No más concesiones.

¿Por qué debe existir el matrimonio homosexual?
Porque vivimos en una sociedad plural. Para asegurar su buena salud, necesitamos que todos los ciudadanos podamos aspirar a los mismos derechos con los mismos nombres, porque además todos tenemos las mismas obligaciones. De otra manera, estaríamos discriminando dolorosa y gratuitamen­te, sólo por conservar un orden injusto y segregatorio. El amor como fuente de un proyecto de futuro entre dos personas es común a todo tipo de parejas, por lo tanto el Estado debe ofrecer protección a todas por igual. Si tanto les preocupa estimular la constitución de familias robustas y comprometidas, nada mejor que conce­derles a todas las parejas que se quieran casar el patrocinio del Estado.

¿Deben poder optar a la adopción los gays?
No hay ningún argumento plausible para negarles a  las parejas gay el derecho a la adop­ción. Un niño no “nece­sita” un padre y una madre, como dicen los conservadores (un 50% de los niños nacen en hogares monoparentales), sino amor, protección, educación y oportunidades. Serán las agencias de adopción las que determinen cuáles parejas son las que mejor pueden ofrecerles estos bienes a los niños.

Y no permitirlo es una discriminación flagrante, porque la legislación chilena permite que una persona soltera adopte sin problemas. Un soltero sí, pero ¿una pareja de hombres que se ama no?
¿Qué hay en el fondo? Heteronormatividad. Es decir, lo heterosexual es mejor que lo homosexual. Y en algunos casos, algo peor, lo homo­sexual es pernicioso. A las personas que piensan así les digo: la homosexualidad es tan buena y natural como la heterosexualidad, y el amor que nace de las relaciones es tan puro, valioso y legítimo como el amor entre heterosexuales, la única diferencia es que la homosexualidad es una orientación minoritaria, nada más.

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