El hambre está acabando con las prostitutas de Amsterdam

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Varios grupos asistenciales de la capital de Holanda se organizaron para entregar productos de primera necesidad a las empobrecidas trabajadoras del “barrio rojo“, quienes están sufriendo los estragos de la crisis financiera que azota a Holanda y otros países europeos.

Según informaron los medios holandeses, la reducción en la cantidad de personas que recurren a sus servicios llevó a varias asociaciones civiles a proporcionarles alimentos básicos.
 
Cerca de 3 mil meretrices del barrio de Wallen, célebre en el mundo entero por los escaparates donde se exhiben las mujeres, “comenzaron a pasar verdadero hambre, sobre todo en los últimos meses”.
 
La crisis financiera es tan grave en Holanda y otros países europeos, señala el periódico AD, que entre los paquetes de productos que entregan las organizaciones se encuentran bocadillos, frutas, bebidas no alcohólicas, pan y leche.
 
El trabajador social Frits Ruvoet contó que “en los últimos meses se vieron situaciones verdaderamente alarmantes”. “Algunas prostitutas trabajan durante todo el día en la cama, en los burdeles, pero por la noche se las ve tiradas por el suelo, durmiendo en la calle, sin protección alguna”, afirmó.
 
A la baja de clientes, se suma que cada vez son más quienes antes de comprar los servicios regatean el precio hasta dejarlo en un mínimo.
 
En tanto, el sector se prepara para una nueva ley que obligará a quienes trabajen como prostitutas a registrarse oficialmente y demostrar que son mayores de 21 años.
 
Desde su entrada en vigencia, las personas que busquen los servicios sexuales deberán cerciorarse de que se trata de empleadas registradas. Por su parte, las meretrices y los proxenetas estarán obligados a anunciar que brindan una prestación registrada.
 
En Holanda, la prostitución es legal y las trabajadoras del sexo tienen contratos, cotizan a la seguridad social y cuentan con plenos derechos legales. En ese sentido, las autoridades locales pueden publicar directrices sobre su seguridad, higiene o condiciones de trabajo.
 
Los burdeles sí tienen prohibido forzar a las trabajadoras a beber alcohol con los clientes, a mantener relaciones sexuales sin condón o a realizar determinadas prácticas sexuales.

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