Columna de Copano: Cuando la tele imita a Internet

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En medio de la turbulencia de pasar de vivir con mi familia (disfruten chicos, tener padres pagando gastos es equivalente a un hotel privado) a estar absolutamente solo, el último item que se me cruzó fue el del televisor. Durante el Mundial, y en un acto absolutamente irracional, compré uno gigante con Playstation 3 de promo. Fue hasta más pesado que traer la cama al departamento. O sea, el asunto tiene un valor para mí, como consumidor de medios. Al fin y al cabo comunicar es mi pasión y ver tele también es trabajo. Me gusta ver formatos, leer las biografías de los programas en Wikipedia y tengo una colección de cintas sobre TV: de Nixon vs. Frost a “El Informante”, pasando por “The Late Shift” y “Network”.

Al verme sin cable, hice el experimento de vivir un mes sólo con un cable llamado Kadex y la Macbook Pro conectados. Pasé por Cuevana, quien salvó noches completas a películas. Descubrí  www.frequency.com, un sitio donde puedes armar tu propia señal en base a botones y recomendaciones, incluso conectando con Twitter y observando las recomendaciones de los amigos. Me suscribí a mis programas extranjeros favoritos de Youtube para recibir segmentos, usé Torrent para ver los late shows y cuando sucedieron noticias de última hora, ingresaba a WiiTV, un sitio donde ordenan emisiones de streaming en tiempo real. Era como tener toda la tele del mundo en un equipo.

Por supuesto que todo no era perfecto: cargas, links fallidos y, a veces, contenidos premium que deseas ver sin paradas. Pero sin duda comencé a dudar de un tema que a veces queda a la deriva por ítemes más claves como la educación, lo que es la televisión digital.

La televisión digital ya parece ser un debate obsoleto si nuestros equipos se están transformando en receptores de video wifi. Sony lanzó al mercado el sistema de Internet TV y Samsung tiene a Smart TV como caballo de batalla. Microsoft en este E3 anunció que llega Live TV a su sistema para poder emitir señales en tiempo real desde una consola de videojuegos, que ya es un centro de entretenimiento por lo demás. Es ahí donde van a existir variedades reales de contenidos, ya que tal como Youtube cualquiera podra subir su señal y configurarla para ser de tiempo real o podcast. Y el gran drama que viene a los productores de contenido gigante (llámese canal de televisión) es que esa información bajable también puede llegar en HD. O sea, se van a quedar con los fierros y las ideas van a poder ser accesibles de subir para cualquier hijo de vecino, generando la democratización real de medios que tanto se espera, en especial en uno masivo como es la pantalla de casa.

No me pude resistir a comparar. Y contraté cable con Dbox. Y empecé a encontrar en el grabar DVR (en otros países a esa tecnología se le denomina TiVo) algo similar al download de podcast. Tengo el menú, que es básicamente navegar por la tele y al programar llegando a casa puedo “bajar” los contenidos que están en el disco duro.

Lo más loco es que esos contenidos se parecen a Youtube. Desde los comerciales que ahora incluyen “cola rápida” con chascarros como el de Zamorano o el del 13 y Copa América hasta los espacios de talento que son pequeños videos donde esperamos que el otro sea humillado o nos sorprenda, como un circo romano de bloopers. Estamos frente a un momento donde no es Internet el que desea ser popular como la televisión, si no la televisión desea ser cool como Internet. Los nerds ganan otra vez.

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