Chile quiere recuperar el "hombre de cobre" desde el museo de Nueva York

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Un año después del accidente que atrapó a 33  mineros  durante 70 días en el yacimiento de San José, Chile busca recuperar la momia del primer minero atrapado de su historia, el “hombre de cobre”, actualmente en el Museo de Historia Natural en Nueva York.

El “hombre de cobre”, que data del año 500, sirve de evidencia de la profunda conexión de ese país andino con la minería desde la noche de los tiempos.

La momia fue descubierta en 1899 en la mina “Restauradora”, precursora del actual complejo de Chuquicamata, donde se había conservado de manera natural gracias a una película de cobre, que le valió su apodo.

Magdalena Krebs, directora de Archivos y Bibliotecas de Chile, ha viajado a Estados Unidos para reunirse con miembros del museo -una institución privada-, que según asegura han mostrado su disposición a devolver la momia a su país de origen.

La momia, descubierta en el siglo XIX, apareció con sus utensilios de trabajo y algunos de uso personal. Al parecer cuando bajaba para recoger minerales hubo un derrumbe, como el que ocurrió en la mina de San José, pero el desenlace no fue tan feliz.

“Quedó asfixiado por la falta de oxígeno”, explicó Krebs a Efe. El cuerpo quedó aplastado recostado sobre un lado y la naturaleza fue la que se encargó de conservarlo, aunque con una particularidad.

El suelo, rico en cobre, se sumó a la falta de oxígeno y de humedad para causar una reacción que “cuprificó” el cadáver, que quedó recubierto por una película verdosa.

Tras su descubrimiento fue vendido a un particular que lo exhibió como “curiosidad” en Valparaíso y Santiago. Posteriormente fue trasladado a Estados Unidos para su muestra en la Feria Panamericana de Búfalo en 1901.

Finalmente, gracias a una donación del banquero John Piper Morgan, lo adquirió el Museo de Historia Natural de Nueva York, donde aún se exhibe.

Krebs, que participó en la inauguración de la exposición “Against All Odds: Rescue at the Chilean Mine” en Washington, dedicada al rescate de los 33  mineros , se reunió en Nueva York con Judith Levinson, directora de conservación de la división de Antropología del museo neoyorquino.

Según explicó, trataron sobre las condiciones en las que se tendría que trasladar y conservar la momia en caso de que fuera devuelta. En unos meses, Chile tendrá que presentar un informe con su propuesta.

El principal riesgo del traslado es que el “hombre de cobre” sufra alguna fractura ya que, según recordó Krebs, el cuerpo no tuvo un proceso de momificación, como en otros enterramientos de la antigüedad, sino que fue la naturaleza la que se encargó de preservarlo.

Para Krebs recuperar al “hombre de cobre” tendría una gran “carga simbólica”, ya que sería la muestra de que “hace más de 1.500 años la minería tenía un sentido económico” y aportaría una nueva dimensión antropológica a la historia de Chile.

“Tenemos artefactos precolombinos, pero este sería el primer resto humano que documenta nuestra vinculación con la minería”, aseguró.

Además, representaría un vínculo con la población, que con el accidente de los  mineros  tomó conciencia de la importancia y el duro trabajo de ese sector.

“A diferencia de la agricultura, la minería no está tan a la vista, es algo que está lejos, en la Alta Cordillera, pero es una actividad muy relevante para nuestra economía”, dijo.

La minería supone el 8 por ciento del Producto Interior Bruto (PIB) de Chile, según datos del Ministerio de Minas, que indica que a este rubro pertenecen el 50 por ciento de las exportaciones chilenas. Del total de minerales, el cobre representa el 89 por ciento.

La momia se conserva en una urna de cristal climatizada con una temperatura estable y una humedad relativamente baja para que mantenga las condiciones en las que estuvo y no sufra ningún deterioro.

Debido a la postura en la que quedó no se sabe con exactitud su estatura, aunque se calcula que podría estar en torno al metro sesenta y cinco.

Vestía una tela de tejido tosco de lana de llama, y en los tobillos dos brazaletes de tiras de cuero del mismo animal, con su lana, también teñidas de verde por la disolución del óxido de cobre.

Su propiedad fue motivo de disputas tras su descubrimiento, pero ahora parece que prima la buena voluntad y Chile espera recuperar el antecedente más remoto de su minería. EFE

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