Museo engaña a ladrones que querían llevarse cuernos de rinoceronte

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Los ladrones que se colaron en la madrugada del sábado en el Museo de Historia Natural de Tring, una pequeña localidad al norte de Londres, probablemente pensaron que llevaban en sus manos un valioso botín.

Cargaban con dos cuernos de rinoceronte que pesaban dos kilos cada uno y que en el mercado negro habrían valido una fortuna.

El kilo de estos cuernos, compuestos de queratina, se paga a US$100.000 ($47 millones aprox.), más caro que el oro, los diamantes o la cocaína, pero los dos que ellos robaron no valían ni un centavo.

El personal del museo cambió hace tres meses los cuernos reales por dos réplicas, conscientes de una ola de robos de este tipo en los museos de ciencia de toda Europa.

Solo este año, los ladrones han perpetrado más de 30 robos de cuernos de rinoceronte en el continente.

Entre los afectados se encuentra un castillo checo, museos de historia natural en Bélgica, Alemania, Italia y Francia, y otros lugares como zoológicos, casas de subastas y tiendas de antigüedades.
Europol, un órgano de cooperación policial entre los países de Europa, sospecha que una banda criminal irlandesa está detrás de los robos.

No es coincidencia que al mismo tiempo se esté produciendo un dramático descenso del número de rinocerontes en todo el mundo a causa de la caza ilegal, según las organizaciones conservacionistas.
Richard Thomas, portavoz de Traffic, uno de esos grupos, advierte que hace cuatro o cinco años el número de rinocerontes cazados ilegalmente en Sudáfrica no superara los 12 anuales y en 2010 se ha disparado a la cifra récord de 333.

“Este año a estas alturas ya se ha superado la barrera de los 200”, asegura.

Cura del cáncer

Algunos países están promoviendo un diálogo internacional para combatir los mitos sobre los poderes medicinales de los cuernos de rinoceronte.

Ese es el verdadero problema, según el periodista de la BBC Niki Cardwell, que informa que en China tradicionalmente se ha usado una pomada de cuerno de rinoceronte para combatir la fiebre y que más recientemente ha surgido la idea, sin base científica, de que puede curar el cáncer.

Otro factor que empuja la demanda es el hábito de los ricos vietnamitas de exhibir los cuernos en las paredes de sus casas.

Cardwell añade que la campaña mundial para detener el comercio de cuernos de rinoceronte ha tenido mucho éxito y esto ha hecho que su disponibilidad sea muy escasa.

Sin embargo, la alta demanda asiática ha disparado los precios.

Thomas avisa que el crimen organizado está detrás de todo lo que pueda proporcionar dinero rápido y fácil y por ello los cuernos de rinoceronte se han colocado en su radar: “Son fáciles de esconder y por lo tanto, fáciles de contrabandear”.
 

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