Columna de Juan Manuel Astorga: "No más abusos"

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Hace poco más de un año, los gerentes de las Isapres aparecían ante la opinión pública quejándose de la poca rentabilidad que estaban obteniendo estas instituciones de salud privada. Según sus cálculos, el envejecimiento de la población estaba llevando a sus cotizantes a utilizarlas más seguido. También acusaban un traspaso de usuarios a Fonasa y, por último, a un mayor gasto en salud por la aparición de nuevas tecnologías. Pues bien. Pasado un año de este gris panorama, esta semana conocimos que las Isapres registraron las mayores ganancias de los últimos cinco años. En el primer semestre, consiguieron utilidades por $45.683 millones, lo que equivale a un 70,2% más que en el mismo período de 2010. Ahora argumentan que la circunstancia es coyuntural y que se debe a una disminución de los costos y a un aumento de los afiliados. Si las utilidades le parecen jugosas, sepa que éstas no contemplan el alza en los precios de los planes que las Isapres hicieron efectivas durante este año y que alcanzaron un 6% en promedio. Imaginen, entonces, cómo van a terminar el año.

Por decir lo menos, raro. Incluso la propia ministra del Trabajo, Evelyn Matthei usó esa palabra para comentar la cifra. Raro e indignante. Y lo es no sólo porque hace un año se quejaban de estar ganando poco, sino porque parte de esas abultadas utilidades es a costa de las mujeres en edad fértil y de los hijos menores de dos años.

En tiempos como los actuales, donde la ciudadanía ha decidido volcarse a las calles a manifestarse contra la injusticia, la desigualdad y el abuso, una noticia como ésta sólo le agrega más leña a una hoguera que ya tiene la llama ardiendo con potencia. Unos pocos ganando mucho y muchos otros ganando poco y nada confirma que Chile tiene uno de los mayores grados de desigualdad del mundo. ¿Qué estamos haciendo para desactivar esta bomba de tiempo a punto de explotar? Casi nada.

Apenas surgió la idea de efectuar una reforma tributaria para que las empresas pagaran más impuestos, varios sectores intentaron cerrar la puerta a ese debate. Incluso en países con menores niveles de disparidad, fueron los propios empresarios quienes sugirieron que les cobraran más tributos. En Estados Unidos, Alemania y Francia, grandes economías mundiales, este debate ya se instaló con fuerza y fueron las cabezas de las mayores fortunas de esos países quienes voluntariamente se ofrecieron a cancelar más impuestos.

Aquí en Chile, hasta ahora, no hemos visto ningún gesto concreto. Se sabe que algunos grandes empresarios lo han evaluado, pero hasta ahora no han dicho nada. Es más, algunos connotados personajes del mundo privado pusieron el grito en el cielo cuando el Gobierno anunció una baja en la actual tasa máxima convencional. Para el caso de los créditos, esta herramienta impone un límite que actualmente no puede exceder en más de un 50% el interés con el que un banco o una financiera otorga un crédito. Apenas surgió la propuesta gubernamental, aparecieron voces anticipando que esto afectaría a los más pobres. Por ejemplo, el dueño de supermercados Jumbo y presidente de Cencosud, Horst Paulmann, dijo que “si usted hace una tasa muy baja (…), la gente de bajos ingresos no va a tener créditos”, porque como a los más pobres se les considera pagadores más riesgosos, se les suele cobrar una tasa más alta. Esto quedaría limitado con la rebaja propuesta por la autoridad. Pero no sólo dijo eso, sino que agregó que siempre que “el Gobierno mete la mano y controla algo, esto termina mal”. Paulmann pidió dejar esto en manos del mercado. El problema es que cuando el mercado funciona con tanta libertad, surgen abusos imperdonables como el cometido por La Polar.

La gente está cansada. Eso es de una obviedad innegable. Pero mientras un porcentaje no despreciable de la población está pidiendo que no los estrujen y claman por un respiro, sectores privados se niegan incluso a conceder que el 19 de septiembre sea feriado irrenunciable para los trabajadores del comercio. Auguran que un día sin ventas golpea el crecimiento. ¿Recuerdan que el año pasado sí dijo lo mismo a propósito de otorgar un feriado extra para el bicentenario? Pues bien. Las ventas del comercio en la Región Metropolitana en septiembre de 2010 subieron un 20,2% respecto a igual mes del 2009. Fue el mayor crecimiento en 30 días para ese mes en toda su historia. Sí, tal cual. Y eso que tuvo feriados extra.

Los empresarios están preocupados por tanta agitación social. Pero cuando se observan gordas utilidades a costa de la salud de los chilenos, cortapisas ante un proyecto que busca evitar que se abuse con la tasa de interés, o se oponen a que los empleados del comercio puedan disfrutar del feriado del 19 de septiembre como todos los demás, bien vale la pena preguntarse si no son ellos parte responsable del problema. Lo que sí esta claro es que por ahora no son parte de la solución.

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