Crítica de discos, por Ignacio Lira

Crítica de discos, por Ignacio Lira
Por

Red Hot Chili Peppers: “I’m with you”
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Qué difícil debe ser hacer un nuevo disco sin tentarse con los trucos que alguna vez te hicieron popular. Muchas bandas exitosas no resisten la salida fácil, y siguen facturando con fotocopias de sus antiguos hits. Otras aún conservan el valor de probar. Los Red Hot Chili Peppers están en esta segunda categoría: perros viejos, pero resistiéndose a sonar como tales. “I’m With You” es su décimo álbum, y las ganas evidentes de no quedarse pegados se agradecen, aunque a ratos les pasen la cuenta.
Se fue John Frusciante, responsable de muchos puntos altos en su carrera, y una crisis posterior casi los hizo terminar la banda.
Quizás estas vacilaciones, seguir o no seguir, quedaron impresas en el disco, que tiene momentos tan flojos como destacables. Ahí donde “Monarchy Of Roses” y “Factory of Faith”, las dos primeras, no convencen, el bello track 3, “Brendan’s Death Song” despeja dudas y de paso muestra las credenciales de Josh Klinghoffer, el nuevo refuerzo en guitarra.
Cuando digo que los californianos se proponen no repetir la historia, no significa que la desconozcan. Las marcas de fábrica Peppers están acá: desde el funk-rock vieja escuela en “Goodbye Hooray” hasta la melancolía noventera del cantante Anthony Kiedis, que brilla en “Police Station”. Los elementos reconocibles de todos sus himnos radiales aparecen reordenados y mezclados junto a otras ideas como pianos o ritmos seudolatinos. Resulta fresco, pero sólo a veces certero: “Dance Dance Dance” o “Meet Me At The Corner”, en buen chileno, guatean.
Los viudos de “Blood Sugar Sex Magik” pueden esperar sentados. Tampoco
van a encontrar acá la megalomanía  de “Stadium Arcadium”. Cada disco es una pelea nueva, y en este round contra sus fantasmas -aunque por puntos, no por nocáut- los Red Hot siguen ganando.

3×7 Veintiuna: “Viejos lindos… pero cuando eran guaguas”
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Los traumatizados por la cueca somos miles. No es fácil agarrarle el gusto a un estilo musical que a tantos nos fue impuesto a la fuerza en infumables actos escolares. Los lagos del sur, las rosas, claveles y consentidas se volvieron odiables, bailadas año tras año por imberbes amenazados de castigo ante sus compañeros.
Pero ese, señores, afortunadamente no es el fin de la historia. Está esa cueca sosa de salón, oficial, la que te hacían escuchar en el colegio; y está la cueca chilenera o brava, a años luz. Ésta última, hecha por viejos choros, con cancha y el chiste a flor de labios, con los que dan ganas de haberse juntado a tomar y reír hasta que se hiciera día de nuevo. Tipos como Hernán “Nano” Núñez, Mario Catalán y Fernando González Marabolí.
Estos son los “Viejos Lindos” que cruzan el cuarto disco de Los 3 x 7 Veintiuna, la agrupación que lideran desde el 2005 el también actor Daniel Muñoz junto a Félix Llancafil. Acá están rescatadas esas sabrosas letras de barrio, de fútbol, de minas, de cárcel. Hay, además de cuecas, valses peruanos, polkas y hasta un corrido mexicano, con divertidas introducciones de rock&roll, charleston y décimas.
Difícil escuchar este disco con audífonos en la calle, o en una oficina: afloran las ganas de zapatear, pegarle a las mesas y sacar a bailar. Mejor aprovechar estos días para llamar al familión y a los amigos, y que “Viejos Lindos” suene fuerte por los parlantes, como la banda sonora de septiembre y la reconciliación con el pañuelo.