Come y calla, por Felipe Espinosa: Tunel del tiempo

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De súbito pienso cuando a alguien se le ocurrió que el menú ideal puesto en una plástica bandeja de cualquier ser humano podría ser una hamburguesa con papas fritas y un refresco de fantasía. Hay un punto en la línea temporal de nuestra civilización en que se volvieron más populares los alimentos presentados en cajitas y vasos descartables, aquellos entregados en envoltorios felices y acompañados no de un postre, sino que de un juguete, estupendo, ahí si le dieron en el clavo, pudieron hacer del segmento de mercado más influyente en las decisiones de compra de las familias, los niños, sus mas enfervorecidos y devotos feligreses quienes meditan con ciega fe los mas divinos secretos de la iglesia de las hamburguesas reunida y celebrada en los templos del payaso.

Estuve pasando la tarde con un amigo, salimos a dar una “vuelta”, esos días en que no hay nada más que hacer que disfrutar del tiempo libre sin presión ni remordimiento, sabiendo que durante el día todas las cosas cayeron por su propio peso, que todo quedo listo, dejando en claro que el transcurso y éxito de los acontecimientos están más influenciados por la ley de gravitación universal promulgadas por un hombre de carne y hueso como lo era Isaac Newton y no por una mano sagrada omnipresente y a veces castigadora.

En ese divagar del recuerdo y del futuro en la conversación nos subimos a nuestro Delorean y apuntamos como objetivo los EEUU de los años 50, un viaje alucinante que te transporta a un lugar retro donde abres la puerta y suenan las campanas y todo el más mínimo detalle de la decoración ha sido perfectamente estudiado y aplicado para hacer de Johnny Rockets la copia mas fidedigna de una cafetería, de una época de oro en el país de los gringos. Mi amigo menciono “Es como la de Marty McFly”, y así es,  el lugar ofrece un menú típico norteamericano donde hay aros de cebollas, papas fritas en variados formatos, una lista apetitosa de hamburguesas y por sobre todo, una de las joyas de la casa, sus malteadas, hechas con la receta original del país del norte, deliciosa, a la temperatura ideal y la cremosidad justa. Hay algo que destaca en estas hamburguesas de otras que he probado, su frescura, se denotaba que cada uno de los componentes de mi elegida eran recién hechos y además como la cocina es abierta se ve todo impecable Lo más simpático de todo es que en medio de estar disfrutando tu orden, comienzan los sonidos de Chubby Checker cantando Let’s twist again y los garzones se forman y realizan una coreografía animada que más de una carcajada me saco y que aseguro entretuvo a todos los presentes, es una experiencia bastante fuera de nuestra idiosincrasia pero hay que probarlo.

Ahora, debo advertirle a todos los amantes de las hamburguesas que tengan cuidado, a todos los que profesen esa religión a la carne y esa fe sin tamaño al pan, sean justos, y a todas las niñas, NO asistáis con minifalda, podría ser cosa que no  las dejen entrar, las discriminen o las estigmaticen como algún clérigos loco que anda suelto por ahí y que olvido que la casa de su dios es para todos y que todos son bienvenidos.

Nota de cata: Definitivamente hay que probar la malteada, quizás viene bien como postre
Coordenadas: Av. La Dehesa 1201, Lo Barnechea Fono: 2 3212029

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