Crítica de discos por Ignacio Lira: Coldplay y Justice

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Coldplay: “Mylo Xyloto”
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Si estás apurado o Twitter te acostumbró a leer cor­to, te digo desde ya que éste es un buen disco. Si continúas ahí, déjame contarte además que “Mylo Xyloto”, el quinto álbum de la banda, es el mejor desde “A Rush Of Blood To The Head”. Y no porque se le parezca, simplemente porque la ambición de aquel disco del 2002 (hagamos música para ser coreada en grandes estadios) encuentra nuevamente el camino correcto.

La vocación de himnos pop ha cruzado los poco más de 10 años de vida de Coldplay -un rápido y sostenido ascenso a la dominación mundial- con mé­todos similares: coros grandilocuentes, quiebres hechos para explotar en vivo, dos o tres baladas de rigor por álbum. Pero por alguna razón, los buenos momentos en sus últimos discos se redujeron.

“Fix You” sacaba la cara por X&Y, “Strawberry Swing” lo hacía en “Viva La Vida”, y no había mu­cho para contar.

Sin embargo la inspiración que faltó para el nom­bre, afortunada­men­te sí está en la música: “Mylo Xyloto” no tiene dos o tres buenas canciones, como en las últimas entregas, tiene muchas. El arranque con “Hurts Like Heaven”, la casi R&B “Pa­radise”, “Charlie Brown”, “Don’t Let It Break Your Heart”, todas disfrutables a la primera y con potencial para crecer aún más en directo.

Fieles alumnos de U2, siguen el manual que dice que habrá momentos de calma: están en “Us Against The World”, pero en particular en “U.F.O” y la bella “Up in Flames”. Pero ahí donde los irlandeses llevan un rato per­didos, Coldplay se encarga de tomar un relevo más que digno. Al menos hasta que Bono vuelva a reclamar el título.

Justice: “Audio, video, disco”
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Las etiquetas son odiosas, e injustas.

Pero ese cliché del “síndrome del segundo disco” le queda muy bien a Justice. Porque tras un debut más que explosivo el 2007, el tiempo parece no haberle beneficiado al dúo fran­cés. Si “†” y su versión en vivo “ACross The Universe” se encargaron de imponer planetariamente un sello de electrónica bailable, “Audio, Video, Disco” sencillamente lo borra con el codo.

El single que da nombre al álbum es decepcionante. Tracks como “On n’ On” o “Brainvision” no ayudan: la experiencia es anodina, lenta, fome. Quizás ya no quieren seguir en lo que los hizo famosos. Le pasó también a los Daft Punk. Hasta le pasó a los Chemical Brothers. ¿Pero no era mejor tomarse un tiempo?

Se espera más, mucho más. Hagamos mejor como que esto fue una anécdota, que un tropiezo lo tiene cual­quiera y que más temprano que tarde viene un regreso convencido de Justice, los llamados a recoger la antorcha de un género ensuciado por DJs que no mezclan y demasiadas fiestas de blanco.

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