Columna de Copano: "TVN: Deseos para una televisión pública"

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El martes se terminó “El Experimento” en TVN. Un reality show como tantos con la excepción de una apuesta novedosa en la conducción (Isabel Fernández) que acabó con 150 profesionales sin trabajo.

Los medios son una pega expuesta, despersonalizada, sin sentimientos. Haces tu trabajo dirigido a un público que sospechas que es como tú, pero en especial en las propuestas de televisión abierta, le llega también a los que no son interesados. O llamas la atención de los que consideran que tu labor dentro es ideológica y afecta a sus intereses. Y comienza el basureo. En una época, más pendejo, encontraba choras esas manifestaciones. Con los años aprendí que son miserables. Al fin y al cabo, es gente que pierde su sustento y que no es culpa suya generalmente que las cosas fallen. Esas fiestas porque se cae algo, tal vez le correspondan a los equipos que compiten. No sé si a un pobre tipo con Facebook que quiere descargarse.

En tele me ha tocado bailar con el éxito y el fracaso. Y les voy a confesar una cosa: a veces, los hits son emocionalmente destructivos. Los sueños también se vuelven pesadillas. Te transformas en esclavo del aplauso, sin tener ninguna capacidad de visión y le das el sí a la propuesta que sea, en la montaña rusa de la fama. Te comienzas a engolosinar con los títulos, los números y una sensación que nunca es seguridad. Porque en la tele puedes ser un hit comercial, pueden lloverte alabanzas, pero nada te asegura otra temporada. Muchas veces experimentos que a la audiencia con que trabajo hace años le gustaron fueron para gerentes de canales “errores del sistema” ya que en general la tele es para vender lavarropas y a veces entre la tanda podemos darnos el gusto de lanzar un mensaje.

Eso no debería ser la televisión pública. No debería ser para vender cosas. Por lo menos no descaradamente. Debería ser, más bien, para transar ideas.

Yo sueño un canal para la gente. No para las gerencias. Un canal donde el debate sobre “esto marca poco y es cultura” no exista, porque es parte real de su misión. Es más, que se sienta orgulloso de generar en los cuerpos adictos al mercado esa discusión.

Me gustaría no ver tanto archivo a veces y tener más gente joven en el aire, debatiendo todos los días. No me gusta la Argandoña, me parece que es la antítesis de la construcción de una identidad, más bien, es un llamado a perpetrar el egoísmo y el clasismo. Prefiero al viejo Ricarte con la sensación de que siempre te invita a tomar un café. Quiero ver más seguido eso. Quiero ver más documentales producidos por el excelente departamento de prensa que trabaja ahí. El 24 H es mejor hoy que TVN sin duda. Es más de la gente. Quiero ver entretenimiento de primer nivel, no de último gusto. Me agrada el humor absurdo del programa que estrenaron el lunes en la noche, pero también me gustaría ver la locura de los Difamadores en el aire, que viven en Internet, que quizás generen ronchas en el sistema abierto, pero que estén. Quiero que TVN me inquiete. Quiero ver a un Checho Hirane teniendo un programa inmediatamente después de Jordi Castell. Quiero que en un programa se coman la hamburguesa y en otra la escupan, pero la verdad, ante todo, haya diversidad, haya propuesta, exista cambio. Y que esa continuidad, hecha en Chile, sea el pegamento de esa multiplicidad. Desearía que tuvieran ellos un programa de música. No se lo pido ni al 13, ni al Mega, ni a La Red. ¿Saben por qué? Porque son privados. Pero TVN deberías sentirlo como tuyo. Me gustaría hasta que Franzani hiciese lo que hacía en el cable, más tranquilo pero feliz y no esa basura en lo que lo tienen puesto. Debe ser tormentoso. Me gustaría que mi amigo Cretton no estuviese rodeado de una piscina, sino que ahí se hablara del movimiento estudiantil. Un talk show joven, no otro espacio de baile. Para eso, el Hitchcock es Hernández en CHV.

A pesar de que vivo días gloriosos en VTR, le tengo cariño a TVN fíjense. Fueron amables conmigo en la división de Internet e hicimos los primeros experimentos webTV. En una de esas, esas cosas pasan a la historia en algún momento, y más que nada en agradecimiento a eso pienso estas palabras para dar una mano. En una de esas, a alguien le sirven.

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