Columna de Juan Manuel Astorga: "Combinado nacional"

Por

Indigna y decepciona el episodio como el que esta semana vivió la Selección Nacional de fútbol. El comentado acto de indisciplina protagonizado por cinco jugadores y la consiguiente determinación de la Dirección Técnica del combinado de marginarlos del partido de hoy agrega otra cicatriz, de esas que siempre nos recuerdan el porqué no podemos llegar más lejos cuando de fútbol se trata.

El comportamiento de Jorge Valdivia, Jean Beausejour, Carlos Carmona, Arturo Vidal y Gonzalo Jara, viene a sumar otro ejemplo en una lista demasiado larga y penosa de casos de indisciplina dentro de la Roja. Nada nuevo, dirá usted. Cierto. Pero el novedoso agravante viene a continuación y de ahí que el tema trascienda de ser sólo un patético episodio deportivo más.

Hace un mes, luego de la derrota de Chile frente a Argentina por 4-1 y tras un anterior capítulo de insumisión de Valdivia y Beausejour, todos los jugadores suscribieron un acuerdo de honor con el técnico Claudio Borghi, comprometiéndose a que nada extrafutbolístico empañaría el proceso y que se respetarían las normas. Cuatro semanas más tarde, cinco de ellos incumplen el acuerdo al no regresar a la hora acordada con el entrenador y en condiciones etílicas inadecuadas. Los propios futbolistas reconocieron ayer haber llegado tarde y bebidos, y aunque aclararon que no estaban “borrados” de curados, no pudieron negar las dos razones por las cuales Borghi tomó la decisión de apartarlos de los siguientes encuentros de la “Roja”: no haber acatado la hora límite de ingreso a Juan Pinto Durán y haber ingerido alcohol en una cantidad poco recomendable para quien está concentrado a 48 horas de un partido clasificatorio.

La ausencia de disciplina ha sido una constante en la historia de nuestra selección. Ningún entrenador ha podido escapar de ella. Y aunque incluso el estricto Marcelo Bielsa supo mantener a raya las polémicas en público, en privado también vivió episodios decepcionantes y de frustración.

¿Fue justa la determinación de Borghi o exageró en el castigo? Cada quien tendrá su opinión, pero lo que sí está claro es que su resolución fue la más difícil.

Demás está decir que para el entrenador era muchísimo más simple hacer la vista gorda, evitarse el problema y no sancionar a los indisciplinados. Podría haberlos reprendido en privado y no marginarlos del partido de este viernes. O podría haber esperado a que pasaran las siguientes dos fechas -hoy y el martes-, y luego de eso comunicarles su desvinculación. No, Borghi tomo la ruta que más costos le podría provocar, pero la única que a un director técnico le quedaba por asumir. Su audacia y firmeza tendrá costos futbolísticos, eso es bien claro. Pero Borghi optó por un bien superior, el de arriesgar un equipo mejor parado en la cancha a uno que fuera de ella corre para donde quiere, sin atender la instrucción de su superior. Dicho de otra manera, si no le obedecen fuera del campo de juego, no hay certeza de que se ordenen cuando estén dentro.

Borghi, el hombre que sacó del equipo a cinco importantes figuras, es el mismo técnico que muchas veces había sido criticado por dar manga ancha a sus pupilos. El mismo que fue comparado hasta la saciedad con Bielsa por no hacer respetar la disciplina. Cuestionarlo ahora por aplicar mano dura sería una incoherencia.

Del lado de los reprendidos, poco más que decir. Agravaron la falta al tratar de relativizar su insubordinación. Valdivia es el mismo jugador que hace un par de semanas culpó a un fotógrafo cuando lo pillaron besándose con otra mujer.

Para colmo, cuatro de los cinco involucrados plantearon que les llamaba la atención la medida de castigo que Borghi porque el técnico también “se ha apartado de criterios profesionales durante el actual proceso”. Si esto es cierto, ¿por qué no lo denunciaron antes? Si es verdad lo que dicen, ¿es que acaso operaban con la lógica de “no me eches al agua y yo tampoco”? ¿Es esa la moral con la que estos jugadores visten la camiseta que representa a nuestro país? Sembrar dudas sobre la idoneidad profesional de quien te dirige sólo porque te aplicó un castigo no sólo es antiético sino que de poco hombre.

No enorgullece a los chilenos que jugadores que llevan el nombre de nuestro país por el mundo tengan un comportamiento insurrecto y que luego, para defenderse, se escupa al del frente para evitar asumir el error propio.

En un país donde los liderazgos escasean, lo que menos necesitamos es de pusilánimes que hacen en el equipo chileno lo que no harían nunca en los clubes que pagaron millonarias cifras por ellos.
Una verdadera lástima porque, otra vez, cuando hablamos del “combinado nacional”, no estamos haciendo referencia al fútbol de nuestra “Roja” sino a las piscolas demás que algunos se tomaron sin asumir luego sus responsabilidades.

Contenido Patrocinado
Loading...
Revisa el siguiente artículo